Quercetina y vitamina D; posibles aliados contra el coronavirus

Por: Por: Joseph Mercola / Médico -

Conforme el brote del nuevo coronavirus, COVID-19, continúa propagándose por todo el mundo, los investigadores buscan frenéticamente remedios efectivos. Según un artículo de Nature del 15 de febrero de 2020, se realizan más de 80 ensayos clínicos para probar remedios que van desde la vitamina C por vía intravenosa y células madre, hasta la sangre menstrual y los medicamentos contra el VIH y la malaria.

Además, hay un estudio que analiza el suero obtenido de pacientes que se recuperaron de una infección por COVID-19 confirmada por laboratorio; la idea es que sería un anticuerpo que un paciente recién infectado necesitaría para combatir la infección con mayor efectividad.

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Otros dos posibles remedios que compiten son la quercetina y la vitamina D. No solo son conocidos por sus beneficios antivirales y características de refuerzo inmunológico, sino que también son económicos y están muy disponibles.

Según informó Maclean's, los investigadores canadienses, Michel Chrétien y Majambu Mbikay, comenzaron a investigar la quercetina después de la epidemia de SARS que estalló en 26 países en 2003, y descubrieron que un derivado de la quercetina podría proporcionar una protección de amplio espectro contra una amplia variedad de virus, incluyendo al SARS.

El brote de ébola en 2014 ofreció otra oportunidad para investigar los poderes antivirales de la quercetina, y también descubrieron que fue efectivo para prevenir la infección en ratones, "incluso cuando se administraba durante tan solo unos minutos antes de la infección".

Uno de los atributos mejor estudiados de la quercetina es su capacidad antiviral, que se ha atribuido a tres principales mecanismos de acción, al: 1) Inhibir la capacidad del virus para infectar las células; 2) Inhibir la replicación de células ya infectadas y 3) Disminuir la resistencia de las células infectadas al tratamiento con medicamentos antivirales.

Si bien, no hay ensayos clínicos que investiguen específicamente la relación entre la vitamina D y el coronavirus, hay muchos datos que demuestran que puede ser un componente importante para prevenir y tratar la gripe e infecciones en las vías respiratorias superiores.

Como señala el neumólogo Dr. Roger Seheult, aunque la vitamina D no parece tener un efecto directo sobre el virus en sí, puede fortalecer la función inmunológica, y así permitir que el cuerpo del huésped combata el virus con mayor efectividad. También, puede suprimir los procesos inflamatorios.

Como explica Seheult, el cuerpo necesita una función inmunológica robusta para combatir el virus, pero un sistema inmunológico hiperactivo también podría ser responsable de la tormenta de citoquinas que se presenta en la infección por COVID-19, que puede causar la muerte.

Continúa citando una investigación publicada en 2017, un meta análisis sobre 25 ensayos controlados aleatorios, el cual confirmó que recurrir a una suplementación con vitamina D podría servir de apoyo para proteger contra las infecciones respiratorias agudas. Los estudios también han demostrado que existe una relación aparente entre los bajos niveles de vitamina D y susceptibilidad a infecciones virales, como la influenza.

Vivir en latitudes del norte significa que obtiene la menor cantidad de rayos del sol durante los meses de invierno, lo que podría generar niveles más bajos de vitamina D, y una hipótesis indica que la estacionalidad de la gripe está relacionada con el hecho de que la mayoría de las personas tiene niveles más bajos de vitamina D durante el invierno, en comparación con el verano.

Por ejemplo, la investigación publicada en 2009 señaló que la temporada influyó en las tasas de mortalidad durante la pandemia de influenza en el período 1918-1919, y que la cifra de muertes fue mayor durante el invierno, que en el verano.

Queda por comprobar si esta estacionalidad se aplica también en el COVID-19. Si lo hace, bien podría ser que los niveles más altos de vitamina D fortalezcan la función inmunológica lo suficiente como para que el virus no se apodere del sistema inmunológico.

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