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Terrorismo Judicial

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El gobierno de Varela utiliza contra sus adversarios una política de terror. Eso no es nuevo en nuestro país, los diferentes gobiernos han utilizado el miedo para neutralizar a sus opositores y quebrarle la resistencia y al final han fracasado.

En el pasado el movimiento popular panameño fue víctima de esta represión, hay que recordar la lucha inquilinaria de los años 20, donde los dirigentes fueron a parar con sus huesos a las cárceles. La juventud y los estudiantes en su lucha por el rescate de la soberanía fue brutalmente reprimida por los gobiernos tradicionales que fueron permisivos al colonialismo. Arnulfo Arias, que en su momento levantó la lucha nacionalista por la panameñidad, fue víctima de la represión y le suspendieron sus derechos ciudadanos, el propio Partido Panameñista estuvo proscrito de la vida política nacional .

Tras el golpe de Estado militar que inicialmente se caracterizó por la represión contra los partidos y el movimiento popular y cuyos líderes fueron encarcelados y exiliados, hubo que hacer un viraje a una política de unidad nacional y un programa de transformaciones sociales.

La invasión de 1989 abrió nuevamente un periodo de represión que llevó a miles de panameños a las cárceles y al exilio, más de 35 mil expedientes se abrieron en los tribunales a los opositores y el país vivió horas de angustias y desesperación, la sensatez del presidente Guillermo Endara, impuso una política de conciliación nacional y que gracias a ella el país pudo transitar por un periodo de entendimiento que dio como resultado lo que hoy política, económicamente y socialmente tenemos.

El advenimiento del gobierno de Varela ha abierto viejas heridas que entendíamos habíamos superados. Hoy arropado con el manto de la legalidad jurídica, el Panameñismo desata un terrorismo judicial que pone en peligro la estabilidad institucional de Panamá. No se trata ahora de impedir que se aplique la ley a quienes la han transgredido, pero lo que estamos viendo es un justicia selectiva.

El gobierno Varelista ha abierto una caja de pandora que a esta altura nadie sabe hacia dónde iremos a parar, pero lo cierto es que estamos viendo una "cacería de brujas" cuyas consecuencias se empiezan a manifestar con mucha incertidumbre en el entramado social.

Acusar a los estudiantes del Nido de Aguilas de terroristas expresa nítidamente esa concepción fascista del gobierno de querer intimidar, de penalizar la protesta y que sea ejemplo para amedrentar a la oposición, pero no se dan cuenta que lo que están desatando es una radicalización del movimiento social.

Al mismo tiempo, el gobierno Varelista se hace de la vista gorda frente a las reales problemas nacionales y además expresa una gran insensibilidad y desprecio frente este drama cuando frecuentemente se ausenta del país para atender cosas baladíes, que dan la impresión que viviera fuera de este mundo.[i] [/i]

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