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Una mujer maltratada

Por: -

Rómulo Emiliani

Monseñor

Estimado monseñor, cada día estoy más deprimida. No le encuentro sentido a nada. Tengo ya 42 años y llevo de casada catorce años. Tengo nada más dos niños porque mi marido no quiso más, y su gran tarea en estos años ha sido la de bajarme la autoestima, diciendo que no sirvo para nada. Es realmente ofensivo, ya que me compara con sus hermanas y me habla de los títulos y cargos de ellas.

Que ellas sí han triunfado en la vida. Que se prepararon bien. Que yo no tengo la capacidad intelectual y lo único que podría hacer es trabajar de mesera en un restaurante o limpiar oficinas. He tenido en estos años dos empleos y en todos he fracasado por no tener los suficientes conocimientos.

Ocupaciones en contabilidad y computación me han causado problemas. Iba aprendiendo lentamente, pero mis jefes se desesperaron y me echaron. Nunca terminé mi bachillerato y eso me ha dolido mucho. Fue en parte por culpa mía. Por mi cuenta he estudiado inglés, pero no me sirve de nada. El sí tiene estudios y le va bien en los negocios. Es patán y creo que anda con otra mujer. Tiene una facilidad para insultarme sin levantar la voz, diciéndome que no aporto nada a la casa económicamente. Que él conoce otras mujeres que son mejores que yo en todo.

Dios la bendiga estimada hermana. Primero, le pido que enfoque la atención en su depresión que le hace ver las cosas muy negativamente.

Esta es una enfermedad mental de la que tenemos que cuidarnos mucho. Probablemente esté causada por la constante pérdida de su autoestima provocada por su marido y porque siente que él no la quiere. Seguro que usted lo ama y le duele que él no le corresponda igual. Se siente mal por el maltrato de él y todo esto la lleva a sentir que ha perdido algo importante en su vida, el cariño y respeto de su esposo. Siente frustración y culpa por no haber acabado sus estudios y esto quizá ha hecho que la echen de los trabajos. Ha cultivado usted pues culpa, resentimiento y frustración.

Bien, hoy le digo: 1. No sienta lástima de usted misma. La autocompasión disminuye su fortaleza interna y la hace creer que no sirve para nada y que nadie la quiere. 2. Sea consciente de que la depresión es como un cáncer, por lo que hay que extirparlo rápido, antes de que se extienda. 3. Perdónese por no haber acabado sus estudios y sepa que usted vale por lo que es, no por títulos que tenga. 4. Póngase como meta hacer cursos en diversas áreas que la hagan ser más competitiva, inclusive acabar ese bachillerato. 5. Crea en usted misma, y no ponga atención a las palabras ofensivas, groseras y faltas de verdad de su marido. Si él le dice que no es inteligente, usted repítase, "pues sí lo soy y mucho". Por dentro de usted reafirme lo positivo que tiene. Haga una lista de sus cualidades e intente desarrollarlas más. 6. Participe en actividades variadas culturales y sociales donde pueda desarrollar más habilidades y manténgase ocupada para que su mente esté alerta en cosas positivas. 7. Medite en lo que Dios piensa de usted y verá que usted es una persona maravillosa. Incorpórese a alguna comunidad de la Iglesia y lea la Palabra y viva la eucaristía. Defienda su dignidad exigiéndole a su marido la respete.

Tiene usted 42 años, por lo que goza de mucha vitalidad, y toda esa energía debe enfocarla en el desarrollo de sus cualidades y en algo que le proporcione ilusión, como entregarse a una causa espiritual profunda y de solidaridad con los más pobres que la haga sentirse útil a la gente. Yo sé que el encuentro con el Señor le dará más fuerza, ya que El tiene todo para que usted sea feliz. Le aconsejo que perdone a su marido, que comprenda que muchas veces las cosas que dice o hace están provocadas por sus conflictos internos, traumas, frustraciones, heridas emocionales que él tiene y revise su comportamiento con él. Es probable que él esté necesitando más de usted y que esté bloqueada y no sepa cómo ayudarlo a él. Yo le aconsejo hacer oración por él e inclusive invitarlo a rezar juntos, a leer la Palabra, y si fuera posible buscar un consejero matrimonial, alguien que los escuche, comprenda y los oriente. Y no se olvide que Dios la ama, la bendice y que con Él usted es invencible.

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