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Ventajas

Por: Milciades Ortiz Catedrático -

Las elecciones panameñas tienen diferentes ventajas para el pueblo. Por eso, el Cholito Mesero del viejo café de Santana dice que debe haber elecciones cada dos años. La principal es la económica.

Más de 50 millones circularán en el país en las próximas elecciones. Gran parte de ese dinero llegará a sectores populares. En el parque del dominó, la Panga, reina de las hojaldres, se llenará de plata haciendo centenares de esas frituras para los mítines. El gordo Tamboril levantará billetes como guardaespaldas de candidatos. El flaco Cojinoa conseguirá dólares pegando afiches y circulando volantes.

También ganarán dinero las imprentas de todos los niveles. Añada los fabricantes de banderas nacionales y de los partidos. Se harán muchos platos de sancocho para las reuniones políticas de barrio y se regalarán centenares de bebidas con o sin alcohol, etcétera. Aunque no lo crean, hay ventajas turísticas. Algunos candidatos conocerán lugares de Panamá que les eran desconocidos, como Las Delicias de Cerrón, en Chiriquí.

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Como sociólogo, señalo que otra de las ventajas electorales es el trato de los candidatos con personas de diferentes niveles sociales. Para ciertos, esto les servirá a tener una idea de cómo somos los panameños, especialmente los más pobres. El haber participado en las elecciones, aunque pierdan, les dará prestigio social a varios. Por años agregarán a su nombre “excandidato presidencial, a alcalde, diputado o representante”.

Desde un punto de vista sicológico, unas elecciones reforzarán la vanidad de más de uno. Un aspecto positivo de las elecciones que poco se menciona son las nuevas relaciones que pueden

surgir. Algunas serán formales, que pueden durar años y hasta llegar a crear lazos de familia.

También habrá relaciones informales, como “levantes”. Si el candidato llega a ganar, disfrutará de muchas ventajas: altos salarios, oportunidades para llenarse de plata, hacer nombramientos de amigos y familiares, ser recibidos en altos círculos sociales, etcétera.

¿La justa protesta de los productores merecía ocasionar inconvenientes a miles de personas…?

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