Británicos lloran en Buckingham al príncipe Felipe de Edimburgo

Británicos lloran en Buckingham al príncipe Felipe de Edimburgo

Por: Redacción/Efe SHOW -

El príncipe Felipe, marido de Isabel II, murió este viernes a los 99 años tras una vida en la que puso su personalidad fuerte y controvertida al servicio de la reina y de la Corona.

Convertido en el consorte más longevo de la monarquía británica tras 73 años de matrimonio, el duque de Edimburgo deja un indiscutible legado como pilar de Isabel II, quien ya había sellado así su trascendencia para la historia: "Simplemente, ha sido mi fuerza y mi soporte".

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Un breve comunicado difundido por el Palacio de Buckingham a las 12.01 hora local (11.01 GMT) dio la noticia del fallecimiento. "Es con gran pesar que Su Majestad la Reina anuncia la muerte de su amado esposo, Su Alteza Real el príncipe Felipe, duque de Edimburgo (...) Falleció pacíficamente esta mañana en el castillo de Windsor", señaló la nota.

El cuerpo del príncipe Felipe de Edimburgo, "descansará" en el castillo de Windsor, la residencia de la familia real cerca de Londres, hasta que se celebre su funeral en la adyacente capilla de San Jorge, informó la institución heráldica College of Arms.

Esta entidad, fundada en 1484 e integrada por miembros de la institución monárquica, indicó en un comunicado que la fecha y los detalles de la ceremonia, que podría tardar varios días, serán difundidos a su debido tiempo por el palacio de Buckingham, la residencia oficial en Londres de la reina Isabel II.

College of Arms subraya que, debido a la pandemia, se pide a la ciudadanía que "no asista o participe en ningún evento" relacionado con el funeral o entierro, un llamamiento secundado por el Gobierno, que requiere que no se depositen ofrendas de flores enfrente de los palacios.

Como ya se sabía, el funeral no será de Estado y no estará precedido de un velatorio público, sino que Felipe será velado en privado en el castillo de Windsor en línea con "la tradición" para un miembro de su rango y "con sus deseos".

Afecto y pesar

La muerte del duque de Edimburgo, marido de la reina Isabel II, ha generado un alud de reacciones de afecto por parte de Casas Reales y Gobiernos de todo el mundo, que han expresado su solidaridad a la familia real británica.

Buena parte de los británicos mostraron su profundo pésame y algunos se congregaron en actos espontáneos para homenajear al fallecido, en una muestra de la legitimidad de la que goza la casa real británica, gracias, en parte, al trabajo del difunto príncipe.

Su papel como miembro de la familia real ha contribuido durante décadas a que la monarquía británica "se mantenga como una institución indiscutiblemente vital para el equilibrio y la felicidad de nuestra vida nacional", afirmó el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, en un discurso frente a su residencia oficial de Downing Street.

La muerte del marido de la reina Isabel II llega en un momento especialmente delicado para la monarquía británica, debido, sobre todo, a la explosiva entrevista que ofrecieron recientemente el príncipe Enrique de Inglaterra y la duquesa de Sussex, Meghan Markle, en la que acusaron de racismo a miembros de la realeza.

Los duques mostraron su pésame a través de una escueta publicación: la pareja colgó un mensaje en la web de la fundación que crearon el año pasado, Archewell, en el que se leía: "Gracias por tu servicio... se te echará mucho de menos".

El duque de Sussex, Enrique, que reside en Estados Unidos, viajará al Reino Unido para el funeral del duque de Edimburgo, según revela el periódico británico "Daily Mail".

De acuerdo con ese tabloide, el príncipe Enrique se desplazará en avión privado hasta Londres desde California (EEUU), donde reside desde la primavera de 2020 junto a su esposa, Meghan Markle.

El príncipe Felipe nunca fue el personaje más apreciado de la Casa de los Windsor. Sus procacidades divertían a algunos e irritaban todavía a más. Pero nadie discutió la importancia de su papel en la sombra para una reina que, ella sí, cuenta a sus 94 años con un respeto casi reverencial en el país.

Le gustaba bromear, siempre entre la socarronería y la amargura, con su papel secundario en el Palacio de Buckingham -"soy el desvelador de placas más experto del mundo"-, aunque entre bambalinas contribuyó a capear algunos de los peores temporales a los que se ha enfrentado la monarquía.

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