Se apaga la voz de la Patria

Pocas veces en mi vida he detectado tanta sinceridad en un panameño cuando hablaba de la Patria.
Se apaga la voz de la Patria

Por: Pedro Rivera / Escritor -

Murió Toñito Vargas, la voz de la patria, sin decir adiós, sin rendirse, con el estoicismo del que sólo son capaces "los machos", como decía. Le hablé hace algunos semanas para saber como estaba. Me contestó, aqui, "dando la batalla mi hermano".  Optimista.

En estos casos evitar la tristeza es imposible. No es consuelo decir "algún día nos llegará la hora, o a odos nos toca, y mucho menos decir "resignación" porque la resinación no exiiste." Lloré hoy. Otros amigos se nos han adelantado y, a sabiendas que es natural, he repetido en silencio, para mi consuelo, el verso de Tristán Solarte: "Frente a la muerte sólo morirse cabe". En esta ocasión no ha sido así. No puede serlo si quien muere es un paradigma en muchos sentidos, como hombre, como poeta, como trovador de la vida y la amistad, como jete de familia, como hijo, como patriota y como revolucionario sin tacha.

Pocas veces en mi vida he detectado tanta sinceridad en un panameño cuando hablaba de la Patria. ¡Coño, que tanto la quería! Hablaba de ella como un adolescente enamorado. ¡Qué rabia tenía a la potencia que la humillaba!  No puedo despedirme del amigo como merece.

Tampoco podrán hacerlo otros, los cientos que, como yo, tal vez sean millares, querrían tener la oportunidad a arrojar una rosa en su sepultura, pero mientas viva la llevaré esa rosa prendida en el ojal de mi corazón como un segundo corazón.
 

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