Educador agrede mujer con piedras, le fractura dedos y abre brecha en párpado

La víctima narró que el día 7 de enero el educador y su pareja la agredieron. Denunció que él la abofeteó y empujó, pero cuando ella les solicitó que se retiraran de su casa la pareja de Murillo la agarró por el cabello para someterla, y ella se defendió. Él, al ver que ella se le fue encima a su mujer, la tomó por el cabello y la golpeó en el cuello.
En la imagen aparece la víctima, Soleyda Castellón y el acta de la denuncia.

En la imagen aparece la víctima, Soleyda Castellón y el acta de la denuncia.

Por: Rocío Martins / Web -

Panamá- Una denuncia en contra un educador de apellido Murillo, fue interpuesta por la nicaragüense Soleyda Castellón, en la Sección de Atención Primaria de la Fiscalía Metropolitana de Chivo Chivo, luego de que el pasado 7 de enero, sugún narró, él la agrediera junto con su pareja, mientras ella se encontraba en su humilde vivienda, en el sector de Las Albinas, ubicado en el corregimiento de Caimitillo, en Panamá Norte.

Según detalló la denunciante, hace un mes el educador se presentó en el asentamiento informal para agredirla en la puerta de su casa construida de zinc, madera y bambú, luego de que ella cuestionara en un grupo de WhatsApp de residentes de Las Albinas, por qué él, que es un funcionario público con recursos y automóvil, tenía segregados dos terrenos de 400 metros en el lugar.

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Detalló que ella emitió sus comentarios, porque considera que es injusto que él esté construyendo una casa de bloques, a la que solo le falta el techo, quitando la oportunidad a otras familias que sí necesitan un terreno para edificar una casa en donde vivir.

La víctima narró que el día 7 de enero Murillo y su pareja la agredieron. Denunció que él la abofeteó y empujó, pero cuando ella les solicitó que se retiraran de su casa la pareja de Murillo la agarró por el cabello para someterla y ella se defendió. Él, al ver que ella se le fue encima a su mujer, la tomó por el cabello y la golpeó en el cuello.

Según Soleyda, ella reacciona e intentó someter a la pareja de Murillo, pero él aprovechó su descuido y le tiró una piedra que la golpeó en el párpado del ojo izquierdo y le hizo una brecha que le llenó el ojo de sangre.

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Sustentó que no conforme con lo que había hecho, el educador le tiró otra piedra que la golpeó en la mano derecha, justo en el momento que ella iba a lanzarle un palo para defenderse. Esta piedra le fracturó dos dedos de la mano derecha.

Residentes del lugar intervinieron en el altercado y lograron evitar que pasara a mayores y luego trasladaron a la señora Soleyda hasta la subestación de la Policía Nacional en Caimitillo, y según denunció, en el lugar los uniformados no le tomaron ninguna denuncia a ella, pese a ella estaba adolorida y sangrando. Solo se dirigieron a Murillo y a su pareja, afirmó.

Agregó que a ella la mantuvieron en la subestación desde pasadas las 10:00 a.m. hasta después del mediodía y que no fue hasta alrededor de las 2:00 p.m. que la trasladaron hasta el centro de salud de Chilibre en donde la doctora que le cosió los cuatro puntos que le agarraron en el párpado le dijo que ella debió ser trasladada a un hospital, porque tenía fracturas en la mano.

No fue hasta el pasado  11 de enero que la señora Soleyda interpuso la denuncia formal en contra del educador, luego de lo cual fue evaluada en Medicatura Forense y atendida en el Hospital Santo Tomás en donde después de 4 días le enyesaron la mano derecha, luego de que le tomaron una radiografía.

A ella le preocupa que el educador intente agredirla nuevamente, ya que a pesar de las lesiones que ella sufrió a él no lo detuvieron. Según alegó, Murillo la ha cuestionado por ser extranjera y le pregunta "¿quién es ella?", pero según dijo no está ilegal en el país, porque sus papeles se los entregarán en el mes de marzo.

Ahora la señora Soleyda no puede trabajar, porque como fue enyesada cuatro días después del incidente, los huesos de los dedos no le pegaron y deberá hacer terapia cuando se lo quiten en dos semanas, es por eso que por ahora una vecina la ayuda a cocinar y con los quehaceres del hogar cuando su pareja no está en casa.

Aseguró que el educador le sacó una boleta de alejamiento a los testigos del hecho ante el juez de paz de Chilibre y también a las personas que la ayudaron el día del incidente e incluso los amenazó con hacer que les impongan una cuantiosa multa si seguen apoyando a la señota Soleyda.

Al sentirse desprotegida, Soleyda se presentó el lunes, 7 de febrero, a las oficinas del Instituto Nacional de la Mujer, en donde se comprometieron a asignarle dentro de 15 días un abogado para que la represente.

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