Panamá persigue crimen organizado que blanquea capital con recursos ambientales

La Oficina de Inteligencia Policial Ambiental, inédita en Panamá, se creó a través de la Policía Nacional y "está dando muchos resultados", aseguró el titular del Ministerio de Ambiente (Miambiente).
La Asamblea se discute un proyecto presentado por el Miambiente que aumenta las penas de los delitos ambientales existentes. Foto: Ilustrativa - Pixabay

La Asamblea se discute un proyecto presentado por el Miambiente que aumenta las penas de los delitos ambientales existentes. Foto: Ilustrativa - Pixabay

Por: Diomedes Sánchez / Web -

Panamá creó una oficina de inteligencia policial para perseguir al "crimen organizado que ha incursionado en los ámbitos ambientales lavando dinero" y para frenar el contrabando de especies, afirmó a Efe el ministro de Ambiente, Milciades Concepción.

Esta Oficina de Inteligencia Policial Ambiental, inédita en Panamá, se creó a través de la Policía Nacional y "está dando muchos resultados", aseguró el titular del Ministerio de Ambiente (Miambiente).

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"Esas redes las estamos desmontando (...) inclusive tenían tentáculos dentro del Ministerio de Ambiente y otras instituciones. Esos malos funcionarios, o la gran mayoría de ellos, quizá haya algunos ocultos, pero los vamos a descubrir porque ya tenemos toda una estructura de inteligencia policial y administrativa detrás de ellos", dijo Concepción.

Precisó que ya fue descubierta "una red internacional, integrada por panameños y extranjeros, dedicada a sacar ilegalmente de Panamá maderas preciosas y nativas como el cocobolo, aves como el águila arpía o especies felinas".

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El cocobolo es una especie en peligro de extinción, cuya extracción y comercialización está prohibida desde hace varios años en Panamá, a pesar de que es muy demandada en Asia, Europa y Estados Unidos.

La mayoría del cocobolo extraído en Panamá proviene del Darién, una impresionante selva que hace de frontera natural con Colombia, donde crecen otras especies de árboles altamente cotizadas como el bálsamo o la caoba nacional.

"Ya estamos dando con los cabecillas de estas redes que tenían muchos años y en Panamá nadie sabía (...) estamos descubriendo este nuevo delito en nuestro país", indicó el ministro.

Se trata de un negocio "muy lucrativo. Un águila arpía en el extranjero lo venden en medio millón de dólares. Un contenedor de cocobolo hace tres años, puesto en un puerto asiático o europeo, costaba un millón de dólares", reveló.

En la Asamblea se discute un proyecto presentado por el Miambiente que aumenta las penas de los delitos ambientales existentes y define otros que no están contemplados en el Código Procesal Penal, como una herramienta para combatir a estas mafias que se sumaría a la Fiscalía Superior Ambiental, dijo Concepción.

"Tenemos el problema que la Policía sorprende a quienes delinquen, tumbando bosques, traficando especies en vía de extinción; van al Sistema Penal Acusatorio, dos o tres años de reclusión y al poco tiempo salen con una multa. Eso no lo podemos permitir", ha dicho el ministro panameño de Ambiente. EFE

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