¡Satán lo guio para que la matara!

14/8/18 - 07:15 AM / Sucesos

Jorge Luis Barría/Web

 

El cuerpo de una joven catequista con 32 puñaladas en distintas partes fue encontrado en una zanja a orillas de la calle, en el tranquilo pueblo de El Ejido, en la provincia de Los Santos

Fue al amanecer del 8 de diciembre de 1995 cuando la celebración del Día de las Madres se convirtió en tragedia. Horas después del macabro hallazgo se conoció que la joven, de 18 años, fue asesinada a través de un ritual satánico, en el que le extrajeron toda la sangre de su cuerpo.

Han pasado 22 años, sin embargo, las heridas por el crimen se abren con la publicación del libro "Evangelio de la Oscuridad", en el que Sandy Patrick Luzer Pardo, revive la satánica muerte de Oristela Batista.

Luzer Pardo, además de ser el autor de la novela, también es el asesino confeso de la joven y en la actualidad siguen siendo un fiel seguidor del satanismo

 

Un amanecer sangriento

Eran cerca de las 11:30 de la noche del 7 de diciembre de 1995, cuando la comunidad estaba reunida en un toldo esperando la llegada del Día de las Madre. La música de mariachis alegraba el ambiente de este baile en Santa Ana, en Los Santos, con el que se buscaba recolectar fondos para construir la capilla.

Oristela Batista Barba, de unas 100 libras y 1.65 de estatura, no se sintió muy cómoda, por lo que después de un rato, le indicó a su madre, Ana Barba, que se retiraría a su casa, ubicada a escasos 20 minutos caminando del lugar. Su madre asegura que le aconsejó que se quedara, pero ella insistió y se fue sola del evento.

La joven caminaba  tranquilamente por la orilla de la carretera alumbrada por la luna llena. Sin embargo, esa claridad no le brindó la protección necesaria y, cerca de su casa,  próxima a un taller de mecánica, un grupo de cinco persona, hombre y mujeres, la obligaron a subir a un auto, privándola de su libertad.

La penumbra solo fue el testigo de lo que ese grupito iba a realizar con la joven, quien fue llevada hasta la playa Los Guayaberos, en donde se le practicó el rito satánico.

En medio de un pentágono de cuatro metros y con al menos 600 velas encendidas, colocaron a Oristela, a quien asesinaron propinándole 32 puñaladas en distintas partes de su cuerpo.

Las heridas fueron tan profundas que le llegaron a tocar el pulmón y el corazón.  También le cortaron las cuerdas bucales para silenciarla, porque la joven gritaba fuerte pidiendo auxilio.

A eso de las 4:00 de la mañana, el cuerpo de Oristela fue dejado en una cuneta a orillas de la vía que conduce a Las Tablas. Se encontraba en una posición poco usual: estaba boca arriba, sus manos colocadas juntas en el pecho. Su ropa estaba bien acomodada, tenía sus zapatos, aretes y hasta su collar puesto.

A su alrededor no habían insectos ni en su cuerpo una gota de sangre.

Oristela Batista Barba fue inmolada en medio de ese ritual, quizá el primer asesinato conocido de este tipo realizado en Panamá.

 

Investigaciones del crimen

Las investigaciones iniciaron y uno de los puntos que más llamó la atención del caso fue la posición y la limpieza en el que encontraron el cuerpo de la chica. Los forenses indicaron que dejar el cuerpo a orillas de la calle revelaría que sus criminales demostraban superioridad u osadía, y el hecho de dejar a la joven con sus vestimentas completamente arregladas era muestra de respeto a la víctima.

La autopsia reveló que Oristela Batista no fue atacada sexualmente, su virginidad estaba intacta, solo mostraba las huellas de un golpe en su rostro, propinado por una persona zurda. Los forense recomendaron a la Fiscalía buscar a un hombre zurdo y se le investigara. Así lo hicieron.

Se ordenó la detención de todos los hombres con esta característica, pero solo uno de ellos levantó sospechas porque en las uñas de Oristela se encontraron restos de piel, como si hubiera arañado a otro.

Las marcas que tenía Sandy Patrick Luzer lo convirtieron en el principal sospechoso del brutal crimen. Junto a él se señalaron como cómplices a su pareja Carmen Moreno y a su hermano, Frank Luzer Pardo.

Los hermanos eran conocidos en el pueblo de Los Angeles de Botello, donde residían, sobre todo por ser de padre norteamericano. Sandy, quien era conocido como "El Gringo de Botello", sirvió en el Ejército de Estados Unidos y fue entrenado en tácticas de tortura.

 

Remordimientos que matan


Como parte de las investigaciones se realizó una inspección a la casa del sospechoso principal y se encontraron varios libros con escrituras al revés, así como canciones y hasta cruces invertidas. Algunos de los presentes lo calificó de aterrador, demoniaco. Pero, no había nada concreto que determinara la relación del homicidio tan atroz con Sandy Luzer Pardo, solo la poca información que ofreció Carmen Moreno, quien vivía con el remordimiento del asesinato de la catequista

Según revela el informe,  Carmen aseguraba que escuchaba los gritos de la joven cuando le estaban propinando las puñaladas, lo que la mantenía en un estado de depresión que la llevaron a intentar suicidarse en varias ocasiones. Sandy Patrick Luzer Pardo, la mantenía amenazada tanto a ella como a su hijo.

Todo apuntaba a Sandy como el autor del hecho, a quien describieron como un hombre con una inteligencia superior a la normal, misma que utilizaba para manejar a ciertas personas.

Ambos hermanos fueron capturados meses después del crimen, en 1996. En 1997, la Fiscalía pide el enjuiciamiento de los hermanos. Según la Fiscal Nedelka Díaz, se trataba de un crimen pasional, ya que supuestamente Frank Luzer Pardo había invitado a bailar a Oristela, pero esta se negó y por venganza, decidió matarla, con la ayuda de su hermano.

 

11 días de juicio y 2 culpables

Tras recabar los indicios suficientes, se llevó a cabo el juicio que duró 11 días, donde a pesar de la escasa evidencia palpable, el jurado de conciencia determinó que los hermanos Sandy y Frank Luzer Pardo, fueron los principales responsables del crimen.

Un juicio muy extenso, ya que los hermanos Luzer Pardo, nunca confesaron el crimen y sus abogados, basados en la falta de pruebas, buscaban la forma en que el caso se prolongara o se suspendiera.

Todo un país estaba al tanto de lo que acontecía en el juicio, a tal punto que la gente del pueblo llegaba en buses hasta la sala de audiencia, para presenciar que pasaría con los asesinos de Oristela.

Ambos hermanos fueron condenados a 20 años de prisión, en el año 2000. Frank Luzer Pardo se fugo dos veces de la cárcel. En el 2010 fue extraditado de México a Panamá, donde paga por su crimen. Carmen Moreno fue condenada a 4 años, y en el 2012 murió.  En el pueblo se afirma que nunca se recuperó y padeció de depresión toda su vida.

Tras saldada esta pena  y luego de dos años de libertad,  Sandy Luzer Pardo publica su libro en el que narra una historia que enmarca crimen y satanismo, parecido al caso que  lo mantuvo en prisión por dos décadas

La gente del pueblo aún se pregunta ¿por qué eligió a Oristela?¿Qué realmente pasó la noche del amanecer del 8 de diciembre?  ¿Qué hicieron con la sangre de la joven?

Solo su asesino conoce las respuestas, aunque en el pueblo donde reside Sandy hay personas que aseguran que ¡Satán lo guio para que la matara!

Más detalles en la entrega de mañana, miércoles 15 de agosto.

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