Block title
Block content
Block title
Block content
Block title
Block content

Su vida pende de un hilo por un ladrón y un doctor

Por: William Sala Crítica -

La acción de un delincuente y la omisión de un doctor tienen a Orlando Tejeira, de 46 años, delicado y a punto de quedar inválido por el resto de su vida.

El drama de este albañil se desarrolló en Panamá y Arraiján entre el 18 y 23 de octubre.

Tejeira tiene alojado un pedazo de la hojilla de un cuchillo a pocos centímetros de la columna vertebral, herida que mantiene a los médicos analizando si lo operan o si dejan el cuerpo extraño dentro de su anatomía con el riesgo de que con el tiempo se desplace y lesione la médula espinal.

Orlando no es un delincuente, y la herida en su cuerpo se la ocasionó uno de los cinco ladrones que lo atacaron cuando viajaba de Calle 25 de Calidonia hacia su casa en La Chorrera, en un [b]busito pirata[/b].

Los hechos

Postrado en una de las camas del tercer piso del Hospital Santo Tomás, Orlando, cabizbajo por la situación, contó que abordó el transporte pirata porque ofrecía un servicio más barato con respecto a los otros: este pedía $1.00 desde Calle 25 de Calidonia a La Chorrera, mientras que los otros, $2.00.

Él iba con su hijo y un sobrino. Los tres trabajan en la construcción. Pero luego de pasar la estación de Servicio Nacional Aeronaval (SENAN), en Howard, Arraiján, sintió que le sacaron la billetera del bolsillo del pantalón. Levantó la cabeza, la cual tenía recostada al asiento, y le dijo al joven que le estaba robando que le devolviera la cartera, pero este se negó.

El "[b]secretario"[/b] del bus y cuatro delincuentes más hablaron de que le pasara la [b]"vaina". P[/b]ensó que era un arma de fuego y alertó a sus parientes. Se produjo una pelea y uno de ellos sacó el cuchillo y cortó al sobrino; luego a su hijo, en la mano, y por último a Orlando, en la espalda.

Todo ocurrió dentro del bus, el cual estaba en movimiento. El transportista detuvo el vehículo en el Supermercado Xtra de Burunga y allí se bajaron, pero ellos (los maleantes) lo siguieron. Al llegar a la Subestación de Policía Nacional en el lugar, pidieron ayuda de los uniformados y fueron capturados dos de los criminales; los otros se escaparon. Se recuperó el cuchillo.

Orlando fue trasladado a la Policlínica de la CSS en Arraiján; allí el doctor introdujo dos dedos en la herida de la víctima, lo suturó, le dio unas recetas y lo envió a casa.

Al día siguiente, 19 de octubre, en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forense no logró que lo atendieran porque se habían acabado los cupos, por lo que tuvieron que asistir el martes. Pero la víctima se puso mal y en un auto patrulla de la Dirección de Investigación Judicial lo trasladaron al Hospital Nicolás A. Solano, en La Chorrera, y un doctor-a través de una radiografía-descubrió el pedazo de cuchillo alojado en la espalda.

La familia solo pide que se haga justicia; que los detenidos sean condenados y que al doctor lo procesen por no haber atendido al paciente como debía.

Block title
Block content
Block title
Block content