Aprendió a ser humilde

Por: Fotos: Jaime Cordero -

Sin pepitas en la lengua. La exconductora de "Ventaneando" Cristina Saralegui se mostró ante más de 150 personas que se apersonaron al salón Portobelo de Atlapa durante la Feria Internacional del Libro. Cada uno desea escuchar de la voz de la propia Cristina sus anécdotas que escribió en su libro "¡Pa'rriba y Pa'lante!".

Como toda una "diva" fue recibida con aplausos y hasta hubo gente que se puso de pie. Con una enorme sonrisa recibió todas esas muestras de amor por parte del público.

Fueron aproximadamente 45 minutos de conversación en la que la cubana habló de los golpes que Dios y la vida le dieron. Señalando que de esa manera fue como aprendió a ser humilde.

"Viví muchas desgracias juntas, primero me despiden y en ese momento descubro que mi hijo de tan solo 19 años es maniático depresivo y por último que tengo ataxia, una enfermedad que provoca la descoordinación de movimientos del cuerpo", expresó Saralegui.

Fue como poco a poco, Cristina aprendió que no se tiene todo en la vida. "Dios te da y te quita", señaló la escritora.

Sin embargo, el momento más triste fue que a raíz de la enfermedad de su hijo, Joan Marco Ávila, se escudó en el "whisky". Hasta que llegó un momento en el que su esposo, Marco Ávila, le dijo: "quieres que te recuerden como una borracha", entonces asistió a centros de rehabilitación y decidió escribir un libro.

Fue como se inició su cambio. En el conversatorio manifestó que siempre dice lo que piensa, no miente y jamás conecta el cerebro con la lengua, pues dice lo primero que se le viene a la mente sin editar.

Otro de los consejos que brindó al público es que para casarse se tiene que estar enamorada como una "bruta", también que haya respeto. "Mi esposo Marco es 11 años menor que yo y tenemos 32 años de casados, todo ha funcionado por el respeto y admiración", reveló Cristina Saralegui.

La periodista asegura que en este momento de su vida se alegra haberse "partido el lomo" trabajando, pues ahora disfruta de su familia y nietos. Para finalizar, dijo que en esta vida tenemos que hacer lo que nos gusta muchas veces, porque mañana no sabremos dónde o cómo estaremos.