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Hemorroides y fisura anal

Las fisuras anales, en cambio, con frecuencia son una fuente de dolor al defecar.

Katherine Marengo

La gente comúnmente supone que las hemorroides son la causa del dolor que sienten al defecar; sin embargo, pese a que con frecuencia estas causan comezón, irritación, sensibilidad u otras molestias alrededor de la zona afectada, rara vez llevan a sentir dolor con la defecación.

Contactamos al Dr. John Pemberton, especialista de cirugía de colon, para que contara un poco más de esta enfermedad.

Las fisuras anales, en cambio, con frecuencia son una fuente de dolor al defecar. Esos pequeños desgarres se presentan en la piel alrededor del ano o en el tejido fino que lo reviste, llamado revestimiento del canal anal. La fisura anal se puede desarrollar por defecar heces duras o grandes y normalmente producen dolor y sangrado con la defecación.

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Las fisuras anales normalmente no pasan por sí solas, de manera que es importante identificar bien la afección y tratarla.

Cuando ocurre una fisura anal, el desgarre puede exponer el anillo muscular que mantiene cerrado al ano.

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Ese anillo muscular, llamado músculo esfinteriano interno, se encuentra debajo de la piel y de los tejidos anales, y su exposición puede desencadenar espasmos en el músculo esfinteriano.

Esos espasmos suelen desencadenar más dolor y también impiden la cicatrización de la fisura, lo cual crea un círculo vicioso de dolor continuo.

Además, el especialista contó que un examen físico generalmente es todo lo que se necesita para diagnosticar bien la fisura anal. El tratamiento se lleva a cabo en etapas y la cantidad de tratamiento que se requiera dependerá de cuán grave sea la fisura y de cuán bien responda al tratamiento inicial.

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El primer paso en el tratamiento es aumentar la cantidad de líquido y fibra en la alimentación para que las heces se suavicen y salgan con más facilidad. Eso alivia la presión sobre la fisura durante la defecación. Tomar alguna sustancia para abultar las heces, como Metamucil, Benefiber o Citrucel, también puede ayudar.

Cuando la fisura no cicatriza después de varias semanas, el siguiente paso es aplicar un medicamento tópico en la piel para aumentar el flujo sanguíneo en la fisura a fin de promover su recuperación y ayudar al músculo esfinteriano a relajarse, lo cual disminuye los espasmos. Para ello, generalmente se recurre a la nitroglicerina tópica o la nifedipina, un bloqueador del canal de calcio.

Cuando la fisura continúa, pese a estas terapias, el médico tal vez recomiende una inyección de la toxina botulínica tipo A (bótox) en el músculo esfinteriano interno. Eso alivia los espasmos porque paraliza al músculo.

Por último, cuando la fisura no cicatriza con otros tratamientos, entonces posiblemente se requiera una cirugía.

El procedimiento llamado esfinterectomía lateral interna es el que normalmente se realiza para tratar las fisuras anales crónicas e implica cortar una pequeña área del músculo esfinteriano interno para disminuir los espasmos y el dolor.

Las investigaciones han demostrado que en las fisuras anales que no cicatrizan con los tratamientos médicos, pese al transcurso del tiempo, la cirugía generalmente surte efecto.

Sin embargo, el procedimiento conlleva el pequeño riesgo de ocasionar una breve incontinencia de gases.

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