Opinión - 07/1/13 - 10:29 PM

Mártires en potencia

Dar la vida por la verdad. Es la testificación suprema de defender una causa que lleva a sufrir y hasta morir por la fe. Esta es

Por: Por: Yadira Roquebert -

Por: Yadira Roquebert / Periodista

Dar la vida por la verdad. Es la testificación suprema de defender una causa que lleva a sufrir y hasta morir por la fe. Esta es la connotación con la cual definiría a nuestros mártires. En la víspera de conmemorar 49 años de la gesta de los mártires del 9 de enero de 1964, cuando jóvenes estudiantes nos regalaron una histórica lección de patriotismo, al irrumpir en la antigua Zona del Canal para defender nuestra bandera frente a los estadounidenses que impedían el paso y limitaban nuestras fronteras, hago un paréntesis para destacar la labor callada que muchos panameños realizan en el día a día, para rescatar a nuestra niñez y juventud del riesgo social que los acosa.

En esta fecha, que para la nueva generación pasa casi desapercibida, pese a que se trata de un hecho histórico que marcó nuestra soberanía, de la cual hoy disfrutan, reflexiono en torno a los mártires en potencia que calladamente realizan una labor social en beneficio de nuestra niñez y juventud, exponiendo sus vidas para rescatar a esta población de los riesgos sociales que se ciernen sobre ellos, producto de una sociedad que de alguna forma los discrimina y los aisla.

Personas que se introducen a las comunidades de alto riesgo social, exponiendo sus vidas para rescatar a niños e introducirlos en actividades recreativas. Doy fe de ciudadanos como Plinio Castillo, Martín Crespo y Carlos Mosquera, este último, que hoy ve gratificada su labor en el desempeño de su primogénito, y muchos más, a quienes pido disculpas por no mencionarlos, que luchan por darle oportunidades y calidad de vida a seres en peligro social.

En mi Panamá, el país de las oportunidades, observamos campos de juego y canchas que se deterioran ante la mirada de sus vecinos, quienes prefieren esperar en los gobernantes a tener que darles mantenimiento y brindarle un área de esparcimiento a su comunidad.

Recuerdo cuando llegábamos con nuestros hijos al estadio Juan Demóstenes Arosemena y encontrábamos el campo con charcos de agua, eso no era impedimento para ver a nuestros niños jugar, los padres con esponja en mano secaban el cuadro, pese al maleficio de que el primero que empezaba a limpiar, su equipo perdía.

Respetados lectores: recordemos que no hay amor más grande que el de aquel que da la vida por los demás, Jn15,13; ¿ Qué hace usted por rescatar el futuro del país?