|
REFLEXIONES
Educación para el subdesarrollo

Dr. César Quintero Sánchez
Médico
Estamos en época de inicio de clases en nuestro país. Por los vientos que soplan pareciera que se va a repetir la misma película que se da año tras año. Escuelas con estructuras físicas en estado deplorable; techos, paredes, pisos, ventanas, sanitarios, sillas, tableros, mobiliario e instalaciones de agua, electricidad y telefónicas en condiciones de postguerra. Ausencia de materiales, equipos e insumos críticos, niños sin uniformes y sin libros, padres que pronto no podrán ni pagar los pasajes de los transportes colectivos y como si fuera extraño, docentes por nombrar, como siempre, y una masa laboral intranquila que espera que les restituyan sus merecidas y antiguas jubilaciones especiales. Definitivamente que la hermana de mi amigo Mako no es la responsable de este estado de cosas. Sencillamente se trata de la consecuencia lógica de décadas de indiferencia e incapacidad acumulada por la falta de visión para priorizar la Educación por parte de las pasadas administraciones, que a pesar de los discursos formales, no concretaron nada, porque ni siquiera entendieron la necesidad impostergable que existe de tranformarla de manera radical. Recordemos que esto se intentó iniciar en la década del '70, siguiendo recomendaciones puntuales de los organismos internacionales, pero lamentablemente fue abolida por errores en la forma, sin importar su fondo y lo que es peor, sin propuestas alternativas. En los tiempos actuales de plena vida democrática, se reconoce como elemento básico de cambio o instrumento válido para ascender en la escalera social, al esfuerzo realizado a través del trabajo honesto y del estudio o superación profesional-técnica. Sin duda que hay otros caminos para alcanzar riquezas, poder o prestigio, pero por lo pronto vamos a dejarlos de lado. Concentrémonos por unos instantes en revisar los lineamientos estratégicos de nuestra Política Educativa Nacional, a fin de evaluar si lo que estamos ofreciendo a nuestros ciudadanos, contiene los elementos básicos que por simple lógica reconocemos, deberá poseer el sistema educativo ideal público o privado para estar en condiciones de promover el pleno desarrollo de las capacidades potenciales de la nación panameña. Entre las características que podemos reconocer, señalamos que deberá existir una pertinencia entre lo que se enseña y las necesidades y demandas reales de la sociedad que recibirá el producto final de este proceso enseñanza-aprendizaje. Es decir se espera que lo que transmitimos deberá servir para algo, dándole una aplicabilidad o pragmatismo a los conceptos asimilados. De nada sirve para la persona que deambula por las calles, un diploma de primer ciclo o bachillerato bajo el brazo y una mente atiborrada de acontecimientos del pasado, con los cuales no logra llenar ningún requisito de los que exige el mercado actual laboral. Por el otro lado, cada rato una transnacional se tiene que mudar para un hermano país, porque en éste, no encuentra gente disponible con entrenamiento y habilidad técnica en grado suficiente. La adecuación de la oferta del sistema educativo deberá asegurar un mínimo de comodidades y modernidad. No es posible dar clases a más de dos docenas de personas por salón, en instalaciones inadecuadas, utilizando tecnologías obsoletas y a través de procesos basados en la memoria y no en la utilización sistemática del razonamiento lógico para buscar soluciones a los variados problemas de nuestra vida cotidiana. No todos los jóvenes tienen los talentos y la personalidad para ser médicos, ingenieros, arquitectos o abogados. Existen cientos de ocupaciones diversas manuales y técnicas que están tan bien remuneradas como las anteriores, pero que lamentablemente en nuestra sociedad pocos las practican y mucho menos están en la capacidad de enseñarlas. Si los dirigentes de los gobiernos de turno, los gremios docentes, los padres de familia, los educandos y la sociedad civil no se ponen de acuerdo luego de una discusión profunda en el tipo, cantidad y calidad de la Educación Formal e Informal que seguiremos desarrollando en los albores del tercer milenio en sus variedades administrativa, técnica y profesional, seguiremos acumulando una cantidad creciente de panameños que a lo único que podrán aspirar cuando se intensifique el desarrollo de nuestra Economía, en el área de servicios en los sectores turísticos y del trasiego de bienes entre los dos océanos, la informática y la producción manufacturera e industrial liviana, será a aquellos puestos que por sus mínimos salarios, no son suficientes para sacar sus familias de la pobreza en que actualmente vive el 40% de los habitantes de este istmo paradisíaco.
|
|
|