¿Se acabó la era Christiansen?
De momento, no se pudo. No se llegó a un acuerdo y, por el factor más importante en cualquier decisión —el tiempo—, todo parece indicar que la era del técnico Thomas Christiansen ha llegado a su fin. No habrá continuidad para un tercer ciclo mundialista con la Sele.
El Comité Ejecutivo de la Federación Panameña de Fútbol decidió no aprobar la renovación del contrato de Christiansen, tras analizar el impacto económico que representaría una posible extensión hasta 2030.
Una de las consideraciones más sensatas es que la nueva directiva, que asumirá en enero de 2027 y que podría ser presidida por el chiricano Fernando Arce (actual vicepresidente), participe en una decisión de este alcance, con cifras estratosféricas y poco acordes con la realidad de nuestro endeble e inestable fútbol.
Cuenta más o cuenta menos, se habla de que la pretensión de "Tommy" oscila entre los 100 mil y 120 mil dólares mensuales (solo para él), lo que lo convertiría en el mejor asalariado del país, por encima del presidente de la República y del administrador del Canal. Esto significa que, durante este período, la Federación se estará ahorrando cerca de 800 mil dólares.
Hablemos de un período de gracia. Serán siete meses en los que el míster estará en libertad para escoger alguna de las supuestas ofertas provenientes de Chile y Ecuador para dirigir sus respectivas selecciones. Sin embargo, desde el seno de esas federaciones no existe nada oficial, por lo que todo queda como un simple "runrún" mediático.
Desde ahora se los digo: este artículo de opinión tendrá consecuencias y generará diferentes criterios. Va dirigido a quienes entienden de cancha, de pelota y del aspecto táctico-técnico. Ni se inmuten ni pierdan el tiempo esos aparecidos de ocasión que, muchas veces con un falso patriotismo, solo siguen el fútbol durante los mundiales, desconocen la LPF y muchos ni siquiera han asistido a un partido en el estadio Rommel Fernández.
Para los "Tommy Lovers", no entren en llanto. Aunque todo quedó fracturado y existen opiniones divididas, la decisión no implica un cierre definitivo de las negociaciones. La continuidad queda en suspenso y se evaluarán los pasos a seguir en medio de una transición administrativa que culminará con la salida de Manuel Arias.
La verdad es que siempre defendí el proceso del hispano-danés. Me pareció un técnico esmerado y trabajador. En esto no puedo mentir; mi conciencia no me lo permite. Considero que dos procesos fueron justos y necesarios. Sin embargo, también entramos en la misma incertidumbre que generaba Christiansen al momento de definir la elegibilidad de algunos jugadores y de determinar los cambios durante los partidos. Pareciera que pensamos que no existe nadie más capaz de dirigirnos con buenos resultados.
Los técnicos deben tener lectura del partido y no aferrarse a un libreto preestablecido sin considerar las circunstancias. Recibir un gol al minuto 90 contra Ghana fue un error posicional de los jugadores, pero también la advertencia debió venir del "jefe": cerrar todos los espacios y jugar en líneas cortas. La desatención fue colectiva y terminó siendo consecuencia de una decisión táctica.
Christiansen también tiene que evaluar varias cosas. Aquí nadie le exige rendición de cuentas. Como los piratas ingleses, parece tener patente de corso. Incluso después del fracaso rumbo a Qatar, cuando con cinco puntos de ventaja terminó perdiendo el boleto ante Costa Rica, se le mantuvo al frente de la Selección. Es el único técnico que ha dirigido dos eliminatorias consecutivas; ni siquiera Julio César Dely Valdés, que tuvo buenos resultados en el camino hacia Brasil 2014, contó con esa oportunidad.
Siempre se habló de un equipo preparado, pero dependiente de que sus principales bastiones estuvieran al cien por ciento, especialmente Aníbal Godoy y Adalberto "Coco" Carrasquilla. Esa situación generó mucha desconfianza en el entorno y dejó dudas. En mi concepto, Christiansen fue un buen entrenador, pero quedan puntos suspensivos al momento de evaluarlo como técnico.