Aborto, gran dilema
María Erlinda Guzmán desea desesperadamente tener un bebé y se ha estado sometiendo a tratamientos de fertilización en el hospital de mujeres más grande de El Salvador. Pero ahora teme que su sueño de ser madre sea frustrado por el zika.
Su Gobierno dio un paso extraordinario al recomendar a las mujeres que eviten quedar embarazadas por dos años ante la rápida expansión del virus y esta mujer de 34 años dice que ahora planea empezar a usar anticonceptivos. Teme que para cuando se decida que es seguro concebir, ya habrá pasado el momento para ella.
“Me dije ya no voy a poder tener niños, ya no. Porque a veces las mujeres cuando, ya estamos mayores, es bien difícil tener un bebé”, dijo Guzmán.
Si bien todavía no está del todo clara la relación entre el zika con un defecto de nacimiento conocido como microcefalia, las recomendaciones hechas por El Salvador y al menos otros seis países y funcionarios del área de la salud de toda América Latina han generado mucho temor entre las potenciales madres en las zonas afectadas por el virus.
En algunos casos, las convicciones religiosas tropiezan con los peligros de que los bebés puedan nacer con la cabeza más pequeña de lo normal y con una expectativa de vida corta.
La Organización Mundial de la Salud dijo ayer que el virus “se está expandiendo de forma explosiva” y que en las Américas podría haber hasta cuatro millones de casos de zika el año que viene. A medida que llega a países donde el aborto está prohibido o muy restringido, se cree que muchas mujeres pueden acudir a sitios clandestinos poco seguros.
“¿Qué pasa en un país en donde el aborto está penalizado absolutamente?”, preguntó Angélica Rivas, de Acdatee, una organización salvadoreña sin fines de lucro que aboga por despenalizar el aborto. “Lo que se puede prever es un aumento en las tasas de abortos clandestinos, abortos inseguros y ante la no posibilidad, todo un tema de salud mental para las mujeres”.