Alto el fuego permite entierros en Líbano, pero persisten tumbas provisionales
Entre el inicio del conflicto a comienzos de marzo y la entrada en vigor del frágil cese de hostilidades, hace una semana, un centenar de trabajadores sanitarios han perdido la vida.
El alto el fuego entre Líbano e Israel ha permitido a algunas familias libanesas dar sepultura definitiva a sus seres queridos fallecidos durante la guerra, quienes habían sido enterrados en ubicaciones temporales debido a la violencia, en un ritual conocido como 'wadiaa' en el islam chií.
Sin embargo, otros habitantes de zonas ocupadas por el Ejército israelí en el sur del Líbano aún esperan ser trasladados a sus cementerios locales, por lo que deben extender el entierro provisional, permitido en circunstancias excepcionales como las que vive el país desde el 2 de marzo.
En un descampado junto a una transitada carretera de Tiro, la principal ciudad del extremo sur del país, yacen una veintena de tumbas marcadas únicamente con números y banderas del movimiento chií Amal, a las que acuden familiares y amigos para depositar flores.
Según explicó a EFE un rescatista que visitaba la tumba de un compañero, todas las víctimas son miembros de equipos de defensa civil fallecidos en ataques israelíes durante la guerra, presumiblemente de la Asociación de Exploradores del Mensaje Islámico, vinculada a Amal.
"La mayoría son de pueblos fronterizos y todavía no vamos a enterrarlos definitivamente. Vamos a esperar al menos los diez días del alto el fuego, y puede que incluso dos o tres meses", indicó el joven, que prefirió mantener el anonimato por tratarse de un asunto sensible.
Entre el inicio del conflicto a comienzos de marzo y la entrada en vigor del frágil cese de hostilidades, hace una semana, un centenar de trabajadores sanitarios perdió la vida y 233 resultaron heridos en ataques israelíes contra el sector, especialmente contra ambulancias y paramédicos.
En total, las casi siete semanas de conflicto dejaron 2,294 muertos y 7,544 heridos en el Líbano, según datos oficiales.
Los entierros provisionales se aplicaron a paramédicos y combatientes del grupo chií Hizbulá, que en estos días organiza funerales individuales y colectivos para quienes no pudieron ser trasladados a sus lugares de origen durante la ofensiva.
También se recurrió a esta práctica en el caso de miembros de las fuerzas de seguridad libanesas, como los 13 fallecidos a mediados de abril en bombardeos israelíes contra el Palacio de Gobierno de Nabatieh, quienes fueron sepultados en un cementerio temporal en Haret Sidón.
Asimismo, familias desplazadas que perdieron a parientes por causas naturales mientras estaban lejos de sus hogares tuvieron que recurrir a la 'wadiaa', en medio de un conflicto que provocó el desplazamiento forzoso de más de un millón de personas en el Líbano.
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