¡Chanfle! Se nos fue Chespirito
El comediante latinoamericano más trascendente de los últimos 50 años falleció a los 85 años ayer, en Cancún. Roberto Gómez Bolaños permanecerá en la inmortalidad
El comediante latinoamericano más trascendente de los últimos 50 años falleció a los 85 años ayer, en Cancún.
Roberto Gómez Bolaños permanecerá en la inmortalidad a través de sus múltiples personajes: El Chavo del 8, El Chapulín Colorado, el Dr. Chapatín, El Chómpiras, Chaparrón Bonaparte, entre otros.
Fue mientras trabajaba en una compañía dedicada a la fabricación de artículos de acero que "sin querer queriendo'' se topó con un anuncio en un periódico: “Se solicita aprendiz de productor de radio y televisión y aprendiz de escritor de lo mismo”.
Cuando llegó a las instalaciones de la agencia D'Arcy había dos filas de solicitantes: una de unas 50 personas y otra de apenas 6, en la que se encontraban los que aspiraban a convertirse en aprendices.
“Mi futuro profesional quedó definido por la diferencia del tiempo que debía permanecer en una fila”, escribió en su autobiografía.
Éxito como escritor
Gómez Bolaños, aún sin el calificativo de comediante, comenzó a mostrar su chispa creativa con frases para publicidad, “jingles” para radio y guiones para comerciales, programas de radio y TV.
En la década de 1950, su carrera como guionista comenzó a adquirir prominencia gracias a sus comedias para Gaspar Henaine “Capulina” y Marco Antonio Campos Contreras “Viruta”. El propio “Capulina” reconocía la destreza de Gómez Bolaños, de quien manifestó que tenía “la capacidad para escribir dos, cuatro y hasta mil programas al mismo tiempo”.
Consagración
En 1969, Gómez Bolaños fue convocado por ejecutivos del entonces nuevo Canal 8, que le comisionó la creación de la serie El ciudadano. Aquel programa al que finalmente bautizó como El ciudadano Gómez fue el principio del fenómeno de Chespirito.
Sin embargo, la serie no llegó a transmitirse. Dos años después llegaría Los Supergenios de la Mesa Cuadra, una parodia de los programas de discusiones de mesa cuadrada de la época. La emisión lo reunió con Rubén Aguirre (el futuro Profesor Jirafales), Ramón Valdés (eventualmente Don Ramón) y María Antonieta de las Nieves (La Chilindrina).
A solo unas semanas de su transmisión, el programa fue nombrado simplemente Chespirito. Allí surgió el Chapulín Colorado, que había sido rechazado por otros comediantes y que originalmente iba a llamarse El Chapulín Justiciero.
Luego creó a El Chavo, el personaje que lo consagró. Tenía 40 años cuando surgió la idea. Sumó a su elenco a Florinda Meza (Doña Florinda), Angelines Fernández (La Bruja del 71) y a Carlos Villagrán (Quico).
“Jamás pretendí que el público pensara que yo era un niño. Lo único que buscaba era que aceptara que yo era un adulto que estaba interpretando el papel de un niño”, dijo sobre el personaje. El programa resultó tan popular que a la fecha se puede ver en múltiples países de América.
Dificultades y pleitos
El comediante hizo frente a una serie de problemas de salud a lo largo de su vida. Padecía un mal congénito que debilitó su audición y su equilibrio, por lo que en ocasiones se presentaba en una silla de ruedas, mientras que en 1994 se le detectó un enfisema pulmonar.
Tuvo un pleito con De las Nieves, quien explotó comercialmente a La Chilindrina con una serie de televisión propia y presentaciones en vivo. En 2002, Chespirito presentó una demanda contra De las Nieves para prohibir el uso del nombre La Chilindrina, pero el fallo favoreció a la actriz.
Villagrán también intentó sin éxito protagonizar en México su propio programa como Quico. Gómez Bolaños no se lo permitió.
Chespirito se mantuvo activo hasta en las redes sociales. Su cuenta de Twitter, que abrió en 2011, sumaba más de 6.5 millones de seguidores.
Le sobrevive su esposa, seis hijos de un primer matrimonio con Graciela Fernández y 12 nietos.