Clan del Golfo quiere apoderarse de la Selva del Darién
En medio de la espesura de la jungla del Darién, la frontera entre Panamá y Colombia, unas bombas de agua con tuberías azules y rojas situadas en el río Mangle rompen el paisaje
En medio de la espesura de la jungla del Darién, la frontera entre Panamá y Colombia, unas bombas de agua con tuberías azules y rojas situadas en el río Mangle rompen el paisaje: es un campamento de minería ilegal, que ha devastado y donde personas huyen al escuchar los helicópteros de las fuerzas panameñas este viernes.
"Hay un complejo sistema de economía ilícita" basada en la extracción ilegal de oro, que controla el Clan del Golfo, la organización criminal más grande de Colombia, "y eso es lo que nosotros queremos romper", afirmó a EFE el subdirector general del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront), el comisionado Héctor De Sedas Cedeño.
Para llegar hasta el río Mangle, un punto remoto de la frontera colombo-panameña, EFE voló durante una hora en un helicóptero del Servicio Nacional Aeronaval (Senan) de Panamá que partió de Nicanor, en Metetí, un lugar de la provincia de Darién situado a 230 kilómetros de la capital del país centroamericano.
En ese campamento ilegal se han realizado recientemente dos operaciones con 30 capturados, entre panameños y colombianos, pero "todavía insisten en hacer actividades de minería ilegal como pudimos percatarnos en el recorrido aéreo, que todavía había personas allí", que huyeron al ver las aeronaves, comentó el comisionado.
"Ya nuestras unidades están dirigiéndose a ese lugar, son de cuatro hasta siete días de patrullaje, dependiendo de las condiciones meteorológicas, a través de la selva, con un entrenamiento especializado para, como lo hemos hecho antes, dar captura" a los mineros ilegales.
En el operativo más reciente en río Mangle se capturaron trece personas, entre ellos "integrantes del Clan del Golfo", afirmó de De Sedas, que recalcó que en el Darién "nadie realiza actividades ilícitas si no tiene el control el Clan del Golfo desde el territorio colombiano".
Clan del Golfo, tráfico de migrantes y oro
El Clan del Golfo se dedica principalmente al narcotráfico pero también al tráfico de migrantes, minería ilegal y extorsión.
De Sedas recordó que durante la crisis migratoria en el Darién, que cruzaron más de un millón de personas entre 2019 y 2024, "el Senafront tuvo varios intercambios de disparos con este tipo de estructuras que traficaban personas".
"El Clan del Golfo obtiene dinero ilícito al cobrar para ingresar al territorio panameño. Cuando ese oro (sacado del lado panameño) ingresa a Colombia tienen (los mineros) que pagarle un porcentaje que se estima es el 20 % del total" de metal precioso extraído, y, encima de eso, también le compran el oro a estos mineros ilegales", explicó el comandante panameño.
"Entonces, hay un complejo sistema de economía ilícita y eso es lo que nosotros tratamos de romper", sostuvo De Sedas.
Puestos de seguridad binacionales
EFE sobrevoló el campamento de minería ilegal durante un recorrido que incluyó una visita al Puesto Binacional de Alto Limón, uno de los tres que se extienden en la frontera selvática, de 266 kilómetros, y que acogen fuerzas panameñas y colombianas.
Estas bases binacionales "nos permiten ser más fuertes. No solamente en el intercambio de información para saber por dónde se están movilizando las diferentes rutas del narcotráfico sino también para actuar de manera directa y frontal contra estas personas que ingresan al territorio panameño", dijo de Sedas.
Se trata de defender el Darién, una enorme selva que es Patrimonio de la Humanidad, "que estamos defendiendo no solamente de estas actividades criminales sino también protegiendo el medio ambiente", agregó.
La gira a Alto Limón a la que asistió EFE se realizó en el marco del despliegue de más de 700 agentes de las fuerzas especiales del Senafront en puntos tácticos y estratégicos, así como en los Puestos Binacionales de Vigilancia de Panamá y Colombia, para reforzar la seguridad fronteriza, indicó el organismo de seguridad panameño.
Panamá abolió el Ejército en 1990 y su seguridad recae en la Fuerza Pública, conformada por las policías especializadas Senafront, Servicio Nacional Aeronaval (Senan), Servicio de Protección Institucional (SPI), Policía Nacional y el Servicio Nacional de Migración (SNM).
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