Inversión de regalías del cobre impulsa puentes en la comarca
Comunidades de difícil acceso dentro de la comarca comienzan a ver cambios concretos tras años de aislamiento. Caminos inexistentes, ríos peligrosos y largas caminatas han sido parte de la rutina diaria de cientos de familias, especialmente estudiantes que debían arriesgarse para llegar a sus centros educativos.
Ahora, ese panorama empieza a transformarse con la construcción de puentes zarzo en sectores como Cascabel, en Mironó, y Sardina, en Nole Duima, donde ya se observan trabajos en marcha, movilización de materiales y estructuras que se levantan en medio de un terreno complicado.
Antes de iniciar las obras, el reto principal fue abrir acceso a zonas donde no existían caminos. En Sardina, por ejemplo, se habilitó en pocas semanas una vía para trasladar equipos y comenzar la construcción de un puente de 50 metros sobre el río Santiago, infraestructura que permitirá a estudiantes y residentes movilizarse con mayor seguridad.
Durante años, cruzar ríos caudalosos o esperar que bajara el nivel del agua era la única opción para asistir a la escuela. En temporada lluviosa, muchas comunidades quedaban incomunicadas. Con los nuevos puentes, la meta es reducir riesgos y garantizar la conectividad permanente.
El proyecto tiene impacto directo en más de 17 mil estudiantes de regiones como Kodri, Ñokribo y Nedrini, dentro de una primera fase que ya se ejecuta en campo.
La inversión proviene, en parte, de las regalías generadas por la venta del concentrado de cobre, recursos que han comenzado a destinarse a obras en áreas con mayores necesidades. Para esta etapa inicial, se han asignado 18 millones de dólares, con los que se prevé la construcción de los primeros 50 puentes.
Las obras buscan mejorar la movilidad, reducir el aislamiento y ofrecer mayor seguridad a las comunidades. En lugares donde antes el traslado implicaba riesgo constante, la infraestructura comienza a marcar una diferencia tangible en la vida diaria de sus habitantes.