"La pasamos mal": trabajadores bananeros recuperan empleos tras crisis sindical
La crisis sindical "afectó a más de 5.500 trabajadores, que quedamos sin ingresos", recuerda una trabajadora.
"La pasamos mal de verdad, no había donde sostenerse", afirma a EFE José Artola, a quien sus conocidos llaman 'Loncho', mientras trabaja en la finca 15 en unas plantas de banano que fueron abandonadas el año pasado, en medio de una crisis sindical que acabó con esta industria, la principal fuente de empleos en la provincia de Bocas del Toro, occidente de Panamá.
Artola es uno de los 2.300 trabajadores que han regresado a sus labores desde finales de 2025, cuando la transnacional Chiquita retomó el negocio del que había desistido a mediados de ese mismo año tras reportar 75 millones de dólares en pérdidas y despedir a 5.500 empleados en medio de una huelga sindical por motivos ajenos a la empresa, unas reformas a la seguridad social ya vigentes.
'Loncho' había trabajado durante más de 30 años en la finca 15 hasta el momento de su paralización ordenada por el sindicato del sector bajo la dirección de Francisco Smith, quien enfrenta un proceso penal.
"La pasamos mal hasta que comenzamos a laborar"
"La pasamos mal de verdad, no había donde sostenerse, hasta que comenzamos a laborar y estamos echando la finca para adelante", expresa este hombre de contextura delgada pero fuerte, con la piel curtida por el sol, destacando que la finca ya “agarró fuerza”.
Bocas del Toro es una provincia de naturaleza exuberante con una extensión de 4.654 kilómetros cuadrados y una población de cerca de 160.000 personas, en su mayoría indígenas en condición de pobreza. La industria bananera sostiene más del 80 % de la economía de la región.
"Ahora, aunque sean tres o cuatro días a la semana, hay proceso (trabajo), nos llevamos algo a casa", afirma a EFE Anaica Batista, una trabajadora de la empacadora en la finca 15, mientras etiqueta gajos de banano.
La crisis sindical "afectó a más de 5.500 trabajadores, que quedamos sin ingresos", recuerda esta mujer, al explicar que la reactivación avanza de forma gradual.
"Primero fueron los trabajos en la finca con limpieza de áreas de banano, para que luego las empacadoras iniciaran labores", precisa Batista.
No todos enfrentaron la crisis de la misma manera. Alvin Garay, otro trabajador con más de una década de experiencia en la finca 15, logró subsistir gracias a pequeños ahorros, aunque asegura que muchos compañeros no corrieron con la misma suerte.
"Hay compañeros que la han pasado feo, feo", afirmó.
Una reactivación gradual
La reactivación de Chiquita en Bocas del Toro se desarrolla bajo un modelo de aparcería, explicó a EFE el representante de la empresa en Panamá, Alexander Gabarrete, en el que varias empresas administran la mano de obra mientras la compañía mantiene la asistencia técnica, supervisión y comercialización.
"A medida que aumenten las contrataciones, el movimiento económico será más visible", señaló Gabarrete.
La transnacional produce ahora pequeñas cantidades de banano para probar el comportamiento de la fruta y sus plantas empacadoras.
Esta etapa de la reactivación permite observar el rendimiento de las empacadoras remodeladas y la fruta cosechada, cuya producción se destina al mercado local, con miras a una pronta exportación.
La empresa prevé reactivar unas 5.000 hectáreas de banano de un total de aproximadamente 5.200 destinadas a este cultivo.
Como parte de los compromisos con el Gobierno de Panamá, Chiquita invertirá unos 30 millones de dólares para reactivar la actividad bananera en Bocas del Toro.
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