2016… Año de Reconocer un Fraude
Los panameños somos pacíficos. Hemos visto como de forma gradual se dejan de hacer obras, como se incrementa el desempleo, agravado con que no nos quejamos de los ataques a las elecciones trayendo del viejo depósito de los fraudes al "voto plancha". Este país se pondrá peor si no hay un auto reconocimiento de ilegitimidad por parte de las autoridades, porque cuando para pocos meses se acaben los trabajos de expansión del Canal de Panamá, habrá un gobierno sin visión de desarrollo, preocupado más por lamentarse de su crisis lanzando a volar pájaros sin cabeza, que son aquellos fantasmas de sus propios fracasos por encontrar soluciones.
Sobre la base de la extrema paciencia de los panameños ahora quieren volver al voto plancha y controlar el resultado electoral de forma indirecta y por consiguiente inconstitucional haciendo reformas hacia atrás en la historia patria, dentro de la mal llamada democracia que vivimos, violando a lo mínimo el artículo 135 de nuestra Constitución Política entre otros.
De igual forma el voto plancha favorece a los partidos tradicionales, discriminando quienes de otra forma, como los independientes, entran al reto de ser elegidos, por lo que el artículo 19 de la Constitución que estipula la no discriminación queda igualmente vulnerado, aunque a esto ya a los que formen la cúpula del poder poco les importe.
Retornar a la figura del voto plancha afianza el concepto que el Tribunal que cuenta los votos ya se cansó de una democracia directa. Establece una realidad: El votante no sabrá por quién está votando.
Ya está bueno que los panameños nos dejemos manipular en lo que es nuestra fiesta cívica de cada 5 años y quedemos, por obra y gracia de actas cambiadas con presidentes, diputados y representantes de corregimientos que realmente no ganaron las elecciones con ilegitimidad gubernamental. Ahora nos traen una figura que nació de la dictadura que derrocó al panameñismo. Una prueba más que Varela no gobierna en este país, sino que recibe órdenes para mantener fuera del poder a los líderes que representan realmente al pueblo y esto se consigue sacando del mismo baúl donde estaban los uniformes de Noriega al voto plancha.
Hace dos años hubo un fraude y lo peor que se puede hacer para no solucionar un problema que va a estar ligado a nuestra crisis es no reconocerlo. Más trágico es que a quien pusieron no parece saber gobernar y el país no tiene el crecimiento económico que se merece, porque lo que se está haciendo es quitando subsidios a los humildes, para dárselo a los ricos. ¿Qué nos espera entonces, cuando ya sea el antojo de una plancha interpretada por el actual poder real, el que quite y ponga nuestros a los próximos padres de la patria?