Adoradores del diablo
El diablo tentó a Jesús: “y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares”, Mat. 4:9. Bendiciones a los hermanos, a los que son conocidos de muchos años y quienes se acercan a Dios escuchando la palabra bendita; a los que el Espíritu les ha dado el entendimiento y la ponen por obra.
Satanás le ofreció a Cristo el mundo, si lo adoraba. El demonio ofrece a los falsos apóstoles y sus Sinagogas de Satanás el mundo de placeres materiales. Por esta razón de manera bíblica llamamos Sinagogas de Satanás a estas falsas iglesias.
Ninguna de estas falsas iglesias corresponden con la descripción bíblica de la Iglesia de Cristo, que es su cuerpo, Perfecto y Santo. Las Sinagogas están llenas de falsos que anhelan las riquezas que Satanás les promete por adorarlo.
El padre de toda mentira se disfraza con mentiras prometiendo bienes materiales y muchos caen en el engaño y le dan la espalda a la verdad que es Cristo.
Todo hombre o mujer que este en el Cristo ya ha recibido la bendición de Dios Padre: ‘Él nos ha bendecido en el amado del cielo’, Efe. 1:3-4. Si buscas con desesperación las cosas materiales no estás en el cuerpo de la iglesia verdadera que es Cristo.
En el libro de Job, Dios permite al “mentiroso” quitarle todo lo material que Job posee. Dios ha determinado que el diablo tenga el gobierno del mundo. Esto es lo que ofrecen los sacerdotes del diablo a sus fieles: El Mundo. Hermanos ahí está el engaño y la mentira.
Cuando los falsos apóstoles se “disfrazan de ángeles de luz” y proclaman las riquezas para todos sus adoradores están regalando el dominio de su padre el demonio, por eso esas congregaciones adoran a Satanás y los añadidos de Satanás.
Ellos se pelean la bolsa del diezmo y sus bocas proclaman ese deseo públicamente, es la simiente de Judas el Iscariote.
Viven con las manos metidas en sus bolsillos donde tienen sus corazones. El que tiene oídos para oír que oiga lo que el Espíritu dice. Amén.