Agradecer
El empresario millonario me entregó un cheque anónimo (al portador) por trescientos balboas… y dio excusas. Pensé que eran para publicidad de sus empresas en mi radio periódico “Conciencia”, que combatía la dictadura militar. Dijo que no. Si escuchaban anuncios de sus negocios la dictadura buscaría la manera de hacerle daño. Ante mi confusión, dijo: “Ud. hace lo que yo no me atrevo, a pesar del poder económico que tengo. Tómelo como un regalo de Navidad y si necesita más, no tenga pena y me lo hace saber”. En este mes de la Patria pienso que muchos debemos agradecer a panameños y extranjeros que nos apoyaron en la lucha contra la dictadura militar. ¡Así también hicimos Patria! Expusimos vidas y bienes criticando la dictadura y pidiendo el retorno de la democracia a Panamá. No soy el único que recibió estos respaldos. Recuerdo cuando en un pueblito de Cerro Azul, en los años ochenta, un finquero arnulfista se ofreció a ocultarme si me perseguían los militares. Narró cómo le dañaron los pies a culatazos y mataron sus animales. Estuvo meses preso acusado de ayudar a los guerrilleros arnulfistas que combatían la dictadura. Él escuchaba mi programa radial. Prometió que me ocultaría en un sitio donde ni los soldados podrían llegar. Hasta me ofreció armas para defenderme… Otro ofrecimiento vino de una Universidad norteamericana. Era para dictar cátedra como profesor invitado por varios meses y alejarme del peligro de luchar contra la dictadura. Di las gracias. Supe de familias gringas que estaban dispuestas a alojar a panameños en riesgo de ser detenidos por la dictadura. La lista de agradecimientos es larga. Incluyo a países como Canadá, que recibieron centenares de exiliados, algunos muy pobres. Desde Miami, E.U., el cubano Armando Roblán me envió mensajes para que me fuera y protegiera mi vida. Allá tendría ayuda de los que huyeron del comunismo cubano y vivieron años en Panamá. Agradezco al “sapo” que plantaron en mi salón de clases para grabarme y acusarme de instigar a los alumnos contra el gobierno. Su aviso evitó que cometiera errores. Recuerdo al partido Democracia Cristiana que me pagó centenares de balboas para que hiciera periódicos clandestinos. El G-2 encontró y desbarató la imprenta. Cuando quise devolver parte del pago, no lo recibieron… Ante la falta de dólares logré meter mis cheques con otros de gente rica que tenían conexiones con bancos de Estados Unidos y conseguí los dólares necesarios, etc., etc.