Alborotos
Gritó el Loco: tanto que hablan del gobierno anterior y este se la pasa de escándalo en escándalo. Señaló el Civilista que es una vergüenza ver a magistrados y diputadas “sacándose los trapos sucios”. Esa mañana la mesa bochinchosa del viejo café de Santana sacaba chispas. El Desempleado manifestó que el gobierno mostró poca capacidad para solucionar el problema con la petición de los técnicos y asistentes de salud. Agregó el Político que el pueblo no se merece pasar días con problemas de tranques en todo el país, por una petición justa. “Aquí hay dinero para todo y no se justifica que la comunidad tenga problemas por este movimiento”.
Para el Comerciante, el gobierno hizo chambonadas con eso de los Carnavales. “Por días pareciera que el país se iba a acabar porque no supieron solucionar a tiempo el problema de los culecos”. Recordó el Universitario que hace años había buenos carnavales en Panamá y no existían los culecos. Otro enredo ha sido el del inicio de clases, dijo el Asimilado amigo de todos los gobiernos. Lamentó que este gobierno no siguió lo que hizo el anterior de darles computadoras a los estudiantes. El Cholito Mesero del viejo café de Santana no atendía las otras mesas por estar escuchando los bochinches. Señaló el Arnulfista que el gobierno trata de hacer las cosas bien, pero hay gente que no lo entiende.
“Qué bien ni qué bien, si lo que hace el gobierno es enredar problemas que pueden solucionarse rápidamente”, indicó el Loco. El Comunista (ñángara trasnochado) lo aplaudió. Explicó que el asunto de los cubanos en la frontera ha debido arreglarse hace días. “Si ellos no quieren disfrutar de las bellezas del gobierno de Cuba que se vayan a Estados Unidos y no molesten a Centroamérica”. El del PRD andaba callado esa mañana. Para él los rollos del gobierno arnulfista los salpican porque ellos lo apoyan. Sostuvo el Civilista que la Democracia panameña debe mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo, pero eso no es así. “La comida sigue cara, los maleantes hacen de las suyas cuando les da la gana, los tranques ya no son noticia, y ni siquiera tenemos paz para disfrutar los Carnavales”.
Abriendo los ojos de asombro, el bellaco mesero santanero exclamó: “nos estamos convirtiendo en un país de puros alborotos”.