Avioncito
Esa mañana, en el viejo café de Santana, el Cholito Mesero estaba de mal humor. Murmuraba que en Panamá los que mandan son los maleantes. El Arnulfista dijo que eso es mentira y que las cárceles ahora están llenas de cocotudos. Señaló el Loco que nunca había visto un gobierno que a los supermaleantes los trate tan bien. “Primero iban a hacer una cárcel resort en una bella isla para seis jefes de pandillas. Ahora a otro gánster lo traen en el avión presidencial con todos los lujos y privilegios”, añadió.
Consideró como un error politiquero esta acción el experto en política. “No creo que tratando con guantes de seda a los maleantes va a conseguir más votos”, aclaró. Aseguró el Civilista que a veces los gobernantes toman medidas que creen buenas, pero el pueblo las rechaza. Gritó el eterno Desempleado que en lugar de resolver los problemas de agua, basura y la inseguridad, se la pasa metiendo la pata. Afirmó el Comunista (ñángara trasnochado) que a los maleantes en Panamá hay que ponerlos a realizar trabajos forzados y mandarlos a arreglar las escuelas.
Demostrando que sabe bastante, el Universitario advirtió que en muchos países a los llamados delincuentes de “cuello blanco” pocas veces se les castiga realmente. Por lo visto ahora no hay que ser rabiblanco para que ellos disfruten de un trato especial. Se metió en la conversación el Cholito Mesero y preguntó: “¿no hay un avión más runcho para traer a ese sinvergüenza?”. Advirtió el del PRD que lo ocurrido es una ofensa para el General, a quien trajeron desde Europa como un turista más. El Comerciante manifestó: “por eso es que Panamá es el país de las maravillas”. Y preguntó ¿quién sería el que le dio el mal consejo al mandatario?
Riéndose el Loco preguntó: ¿“le dieron su traguito de ron y comidita fina a ese bellaco”? Derramando un vaso de agua, el Cholito Mesero exclamó: después dicen que en Panamá ¡el crimen no paga!...