Complicado
Hacer regalos en Navidad puede ser algo complicado para ciertas personas. Recuerdo a una secretaria angustiada. Tenía que regalarle a su jefe “que lo tenía todo”. Le recomendé una artesanía para su escritorio. Espero que le haya ido bien, porque hay personas que no gustan de recibir artesanías. Desprecian la labor de nuestros artesanos. Una vez regalé unas hermosas artesanías de El Valle de Antón a ciertas amistades. Alguien me preguntó si era del interior… Se le notaba que no le gustó su regalo.
El primer consejo que se puede dar es no hacer regalos navideños que nos rompan el bolsillo. Nada de endeudarse más de la cuenta pensando impresionar con objetos que a lo mejor no serán apreciados. A veces alguien que reciba muchos regalos los pasará más adelante. Ese “reciclaje” puede convertirse en algo dramático si el o la despistada regale el mismo objeto a quien se lo dio. No crean que eso es imposible.
Regalar en Navidad no debe convertirse en una competencia de quién puede más. Los regalos valen por lo que representan y no su costo. Aunque hay quienes tienen una actitud negativa al respecto. He conocido casos en los que la persona hasta iba a los almacenes a averiguar cuánto costaba el regalo. Escuché decir “¡qué pichi cuma es fulano de tal. Con tanta plata y da esos regalos”! Otro consejo es averiguar los gustos de quien recibirá el regalo. Aunque tenga esos objetos, apreciará uno nuevo. Eso sucede en mi caso. Me gustan plumas y bolígrafos. A pesar de tener decenas, uno nuevo siempre me emociona.
Una vez cuando tenía un puesto alto en un medio de comunicación, me regalaron 18 botellas de licor. Eso no me gustó porque pensé que creían que era “borrachín”, aunque es un regalo bastante común. Hubiera apreciado artículos relacionados con mi profesión. No les extrañe que un regalo sin intención cause algo negativo en quien lo reciba. Lo viví cuando di a un conocido un juego de desodorantes y jabones. Supe que estuvo preguntándole a sus amigos si tenía mal olor… Lo mismo puede suceder con objetos prácticos y útiles. Una dama se molestó porque le regalaron un juego de cocina. Alegaba que ella “no freía ni un huevo y la estaban criticando”.
Otra falla puede ser regalarle a otro lo que me gusta a mí. A no todos les agrada recibir una pluma. Alguien comentó una vez que no escribía “ni una carta” para que le regalaran plumas. Así que eso de los regalos navideños es complicado y hasta tiene sus riesgos. No olvide que no le puede regalar a todo el mundo. No los use para buscar prestigio y admiración. Cumpla simplemente con una bonita costumbre…