Con hambre y sin menú
El gobierno de Juan Carlos Varela lo hace otra vez. En esta ocasión se le fue a la yugular de una de las empresas que más empleos genera en Panamá: Los Súper 99. Yo pensaba que Varela tenía los tornillos flojos, pero me equivoqué. Se le cayeron. Nada más desquiciado que usar el poder del Estado para atentar contra una empresa que da sustento a más de 7,000 familias.
No hay gran sorpresa si este ha sido el “modus operandi” de su gobierno. Recordemos Campos de Pesé, Ingenio La Victoria, concesiones dentro del Aeropuerto Internacional de Tocumen, Centro de Convenciones de Amador, Proyecto de Riego de Tonosí, Ciudad Hospitalaria, Finmeccanica, El Siglo, La Estrella, Félix B. Maduro, Soho Mall, Show Pro y otros.
Pero, ¿por qué estos abusos han llegado tan lejos? Sencillo. Porque nadie dijo nada, al contrario; los medios y otros sectores de la sociedad lo auparon. Se reían y disfrutaban viendo cómo Varela hacía alarde de estas ilegalidades en nombre de la “justicia”. Dos años después y cien mil empleos menos ya no es tan chistoso. Por más justo que algo parezca, si se hace por encima o debajo de la ley al final tendremos el resultado que hoy estamos viviendo en Panamá.
El actuar del sumiso magistrado Harry Díaz en contra de los Súper 99 es la respuesta complaciente al discurso de rendición de cuentas donde Varela no rindió cuenta alguna porque no ha hecho nada, sino que metió sus narices en otro órgano del Estado pidiendo venganza. Y por supuesto la Corte en vez de sacar sus garras independientes se arrodilla ante el dios del momento. ¡Qué vergüenza! ¿Dónde está la Cámara de Comercio? ¿Dónde está el Conep? ¿Dónde está Apede? ¿Dónde está el SIP? ¿Dónde está el CNA? ¿Tanto miedo le tienen a Juan Carlos Varela?
Ahora los que apoyaron a Varela están preocupados con sus actuaciones y reconocen que el niño prodigio se les salió de las manos, pero no recuerdan que fueron ellos mismos los que con sus medios de comunicación y aplausos colectivos legitimaron estos atropellos. Se les creció el enano y ahora no saben cómo pararlo porque ya el tigrillo comió carne cruda y no hay vuelta atrás. Le endosaron un cheque en blanco a un político con hambre y sin menú. Bien lo dijo Lord Acton que “con el poder absoluto hasta a un burro le resulta fácil gobernar”.
¡2019 a la vista!