Constituyente Va
Es innegable la necesidad que tiene el país de dotarse de una nueva Carta Magna que reemplace a la Constitución militarista de 1972, hecha para legitimar el golpe de Estado militar del 11 de octubre de 1968.
Esta Constitución, surgida de las raíces mismas del militarismo en el poder, carece de legitimidad, ya que se originó en un régimen de facto que exilio, mató y persiguió a muchos panameños.
Es por ello que la iniciativa de un grupo de ciudadanos aglutinados en el movimiento de la sociedad civil denominado Constituyente Va, de recoger firmas para lograr que se llame una asamblea constituyente paralela, es loable desde muchos puntos de vista.
Primero, que retoma una vieja aspiración de todos los panameños, que es reemplazar la vieja Constitución llena de puntos y remiendos que no han servido para nada; segundo, que responde a la incumplida promesa del actual mandatario Juan Carlos Varela, quien dijo que llamaría a una constituyente y después reculó escandalosamente.
El Tribunal Electoral autorizó al movimiento Constituyente Va a recoger unas 527 mil firmas en un plazo de 180 días.
Sin duda es una labor titánica, pero no dudamos que pueda lograrse, ya que los panameños requieren una nueva ley fundamental, moderna, democrática y acorde a los tiempos que vivimos. Además, la jornada será –a no dudarlo– una expresión del descontento popular ante la promesa incumplida de Varela.
La consolidación de las instituciones democráticas requiere el compromiso de todos los panameños, sin distinción de banderías políticas y bien haría el Gobierno en apoyar esta iniciativa ciudadana para que llegue a feliz término.
Esperamos que el Tribunal Electoral, más allá de la autorización formal, dispense todo el apoyo a estos ciudadanos para la realización de su patriótica labor.