Cuartillas Todos
Furibunda la doña protestó diciendo "que no todos los jubilados eran así". Había escuchado que los jubilados se gastarían el aumento que les dio el Gobierno "en chinguia y licores". Mencionó que muchos de ellos usan su dinero en comida, medicinas y arreglar su casa. Otros financian los estudios de parientes o los ayudan cuando no tienen empleo. Algunos disfrutan de paseos. Otra vez ciertos panameños cometieron el error de generalizar al comentar situaciones. Les pido a mis alumnos que no usen las palabras "todo" y "ninguno" porque en la vida real eso no sucede. No vamos a negar que hay pensionados o jubilados que se gastan el cheque en juegos de azar. Algunos de ellos hasta tienen que estar pidiendo comida a los vecinos. Los borrachos también existen. Una vez alguien me explicó que después de trabajar toda la vida, tenía derecho de gastarse la plata en lo que quisiera. Eso es cierto. Lo malo es que esa persona se convierta en un problema para familiares y amigos al quedarse sin dinero. Sabemos del hijo bellaco que solo le da unos balboas al padre y el resto lo usa para su beneficio. No les extrañe que ciertas damas y caballeros utilicen sus encantos para quedarse con algo del cheque de los jubilados. Hay programas de orientación para las personas cuando van a jubilarse. No solamente es la situación especial de dejar de trabajar luego de muchos años, sino achaques que causa la vejez y hasta cierto desprecio de algunas personas. No entienden la necesidad de ellos de reunirse con gente de su edad para conversar de otras épocas. Así se les ve en el parque de Santana, Catedral y otros. Ahora es costumbre las tertulias en las cafeterías. Hay quienes aprovechan para estudiar. Existe una universidad de la tercera edad. Varios se han convertido en atletas. En otros países, el Estado aprovecha el talento y la experiencia de ellos para orientar y capacitar a los jóvenes. Como dice el Cholito del viejo café de Santana: "de todo hay en la "piña" del Señor".