Culecos
A pesar de que es sabido que el fenómeno climatológico conocido como el Niño es la causa de la sequía que actualmente azota las provincias de Herrera, Los Santos y Coclé, lo que ha provocado una alta mortandad de ganado vacuno y bajos índices de producción agrícola, también tenemos como sociedad nuestra cuota de culpa en esta problemática.
La desforestación, unida a la práctica de ganadería extensiva, las concesiones para proyectos hídricos que incluyen el represamiento de ríos y quebradas, en general una cultura de ignorancia y desprecio al ecosistema, es lo que ahora nos está pasando factura.
Ante este panorama hay voces que sugieren que debe darse un recurso racional al agua, que es lo que escasea y dentro de ese marco se sugiere que en los carnavales, que ya están a la vuelta de la esquina, se suspendan los tradicionales "culecos," que prácticamente es el alma del carnaval desde los suntuosos de Las Tablas hasta el del más humilde pueblito.
Al margen de la discusión de que si es válida o no la suspensión de los culecos, que creemos es una discusión superficial, debemos ir al fondo del asunto, que es la proverbial falta de cultura ambiental del panameño.
No valoramos la diversidad biológica que como país poseemos. Bosques inmensos en Darién sufren la tala indiscriminada, nuestra agua otrora considerada la más saludable de América Latina, tan así que a diferencia de otros países podía beberse directamente del grifo, ahora escasea tanto en barriadas de ricos como de pobres.
Como sociedad tenemos una deuda con los dones de la naturaleza que nos fueron concedidos por el Divino Creador.
Tenemos que cuidar los bosques y los ríos, ya que esa es la herencia nacional para nuestros hijos y nietos, no sacrifiquemos el futuro, por un presente hedonista y carente de sentido moral.
Señores: si se llega a la decisión de suspender las "mojaderas", que sea en aras de del bienestar nacional, pensemos menos en los negocios y más en Panamá.