Difícil
No debe ser una “misión imposible”, sino “difícil”, orientar a los panameños en estos días de fiestas para que no coman demasiado. Es un deber de los comunicadores sociales. El asunto no es comer y disfrutar de estas festividades de fin de año, tampoco de “fregar paciencia” resaltando desigualdades en amplios sectores de la comunidad. No podemos olvidar que unos 400 mil compatriotas sufren hambre. Esto no es cuento. Fue señalado por organismos internacionales que hicieron investigaciones muy serias. Panamá es un país de contrastes. Mientras tenemos una de las mejores economías del continente, medio millón de hombres y mujeres tienen que “rebuscarse” el real todos los días en semáforos o puestos de buhonerías. Por lo menos ellos trabajan, aunque los llamen “informales”. Existen decenas de miles que no estudian ni trabajan. Son los famosos “ninis”, que en esta época se arrimarán a parientes y amigos para llenarse la barriga gratis. No es secreto que aumentan mucho los males estomacales de todo tipo en este mes. Desde comer demasiado y no poder hacer “bien la digestión” hasta consumir productos mal hechos que dañarán la salud. Agregue que mucha comida que se consumirá no será la mejor para nuestra nutrición. Allí estarán las “masas”, y los tamales están en el primer lugar. Las necesarias ensaladas “verdes” no podrán quitarles la importancia a las que se hacen con papas (más masas). Hay campañas para que el panameño coma mejor. Así evitarán enfermedades serias como diabetes, alto colesterol, etc. Mientras la mayoría del pueblo entra en una especie de “éxtasis consumista” de comidas y regalos, hay agrupaciones que tienen meses de estar ayudando a los que tienen hambre. Me impresionó saber que aquí cada cuatro días muere un compatriota… ¡por hambre! Muchos de ellos son niños menores de cinco años que no tendrán su derecho a vivir… Esta organización consigue alimentos a punto de vencer y alimenta a por lo menos 20 mil hambrientos. Hay que resaltar esta actividad de hondo sentido social y humano. Pero son pocos los beneficiados. Otra contradicción es que se calcula que una tercera parte de cosechas y alimentos procesados se pierde por diferentes razones. (¡Qué barbaridad!).