¿Dónde aprendieron los hombres a gobernar?
¿Cuándo decidieron los hombres ser los amos de la palabra pública? ¿Cuándo dejarán de arruinar lo que gobiernan? Estas preguntas son particularmente ofensivas para cualquier gobernante varón que lea estas líneas. ¿Pero de verdad estudiaron para ser gobernantes? ¿Hay alguna universidad que los forme en cómo gobernar? Pues no la hay. Cada nación debe tolerar que hombres incapaces tomen el poder y las riendas de un pueblo al que solo les interesa mantenerlo en la mediocridad e ignorancia.
Muchos dicen que somos incapaces de llevar las riendas de un país o una gran corporación internacional. Sin embargo, lo único que no afirman los hombres es que muy en el fondo nos temen. Sí... nos temen. Cada día hay más mujeres aprendiendo a leer, escribir y graduándose en las universidades, hablando más de un idioma, con habilidades grandiosas para manejar grandes empresas, organizaciones, gobernaciones y Estados.
Pero el único defecto en nosotras es que todavía "algunas" piensan que los hombres y solo ellos pueden llegar a obtener grandes cargos. Cientos de puestos importantes son ocupados por mujeres que ganan menor salario en comparación con un hombre que está por debajo de ella.
Nos venden como objeto de deseo, carne de cañón y hasta suelen discriminar nuestra apariencia por no parecer tan perfectas. A Hillary Clinton, en una locución, un hombre le gritó ¡plancha mi camisa!... Sarah Palin cientos de veces fue llamada "bitch" en noticieros y cadenas de televisión.
El mercado masculino nos quiere ver con escotes muy sugerentes, pechos muy grandes, traseros voluptuosos, cabellos sensuales, tal como una vulgar Kardashian, quienes hasta ellas han llegado a tener celulitis y muy poco de qué hablar.
Las mujeres debemos darle punto final a la manipulación de los medios de comunicación. No somos modelos que se convierten en presentadoras de noticias, no somos juegos sexuados en horario familiar, no estamos en venta y, por encima de todas las cosas, "NO TODAS VEMOS NOVELAS", es decir, el cuento del príncipe con una cuenta bancaria multimillonaria y magníficos genes representa el 0.1% de la población mundial.
Debemos tomar las riendas, gobernar nuestro mundo y demostrar que no tenemos miedo a estudiar, capacitarnos e ilustrarnos de contenidos integrales. Nosotras no dejamos de tomar decisiones concisas, comenzar grandes proyectos, investigar, leer libros, ganar una cuenta o cerrar un negocio importante porque tenemos la menstruación o porque los hombres piensan que somos un manojo de nervios y llanto. ¡Por Dios!
Es hora de que una mujer se ponga cara a cara con un hombre en las presidenciales, que sea mucho más operativa que burócrata, que deje de fingir sonrisas y atienda las verdaderas necesidades del pueblo, que olvide las corbatas y los grandes banquetes para pensar en grandes inversiones de crecimiento y desarrollo de su nación, que en lugar de dormir hasta tarde piense que las cifras de sida y embarazos en adolescentes crece cada segundo y que se debe hacer algo radical, que no hace falta tantos escoltas para ir a trotar, que no hace falta tener una camisa Gucci para arreglar las escuelas y que no se hace falta que invierta en actos protocolares cuando miles de hombres matan a sus mujeres.