Dos caras de una misma moneda
Durante la pasada campaña electoral, el actual partido gobernante prometió a los panameños que las cosas iban a cambiar para el bien del país, lo que evidentemente no ha sido así.
Las denuncias de nepotismo en distintas instituciones del Estado alcanzan no solo al partido gobernante y a sus aliados, el minúsculo partido Popular, donde más de la mitad de su dirigencia está nombrada en el Gobierno, sino al propio presidente de la República.
Por ello, resulta chocante la frase del inquilino del Palacio de Las Garzas, que dijo que prefiere que lo critiquen por nepotismo a que sea por corrupción.
Al parecer, el mandatario no entiende que tanto la corrupción como el nepotismo son formas de abuso de poder y están vinculadas al ejercicio perverso y abusivo de un cargo público.
Los dichos de Varela no han podido ser más inoportunos.
Además, lo de corrupción está por verse, ya que este delito no se comete a la luz pública ni a la vista de todos, aún quedan cuatro años de gobierno y a no dudarlo más de algún gerifalte meterá no solo las patas, sino las manos.
Como muestra gratis de lo anterior, además del nepotismo, tenemos el escándalo de la hija de un viceministro a la que le dieron una beca de 140 mil dólares para estudiar una carrera que no es prioritaria en el país.
Otra cosa es el baño básico inaugurado por el mandatario a un costo de casi 4 mil dólares por unidad ¿resistirá ese baño una auditoria seria e independiente?
Señor presidente, nepotismo y corrupción son dos caras de una misma moneda: inmoralidad.