Estado inhumano
La dramática condición de salud en que se encuentra la detenida Poulet Morales es una prueba palpable del nivel de deshumanización a que ha llegado el Ministerio Público varelista, en su afán de ensañarse con todo lo que huela desde lejos al gobierno de Ricardo Martinelli.
Morales presenta un cuadro de abdomen blando levemente doloroso a la palpitación, herida quirúrgica saturada con escaso sangrado, hematomas, extremidades canalizadas, hemorroides, masa en mama izquierda, depresión, cirugía por hernia femoral, anemia ferropénica, lo que motivó al propio Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMELCF) a recomendar una flexibilización de la detención preventiva que sufre la empresaria.
Pero la procuradora Kenia Porcell se mantiene en sus cuatros, prolongando la inhumana agonía de esta panameña.
En contraste, a otro implicado, Pablo Ruiz Obregón, preso hasta hace poco por el mismo delito por el cual se investiga a Morales, pero que a diferencia de ella, tiene muy buenas conexiones con el presidente de turno, y sin estar enfermo, alegremente le han cambiado la detención preventiva por el llamado "país por cárcel".
Idéntico caso, idéntica acusación, pero sujetos diferentes, lo que demuestra que sí hay selectividad en la justicia que aplica Kenia Porcell.
Esperamos que el dramático llamado hecho por la madre de Morales, que ve a su hija languidecer y cuya vida peligra, llegue a lo más hondo de un gobierno que se dice cristiano, pero que aplica la venganza y el revanchismo.
Morales no ha sido juzgada ni condenada, pero su cruel detención es de hecho una condena anticipada. ¿Qué pasa si esta panameña muere por los tratos de que es objeto?, el Estado tendrá que cargar con una gran responsabilidad, no solo económica, sino moral y la repulsa de toda la sociedad por su inhumano actuar.