Faraones electorales
Los señores magistrados del Tribunal Electoral se han convertido en los verdaderos poderes fácticos del país al decidir a quién sí y a quién no le levantan el fuero penal electoral para que le caiga la jauría del Ministerio Público, en un escenario que es más que todo una pantomima de justicia.
Todo el país recuerda la diatriba permanente del magistrado Erasmo Pinilla contra el mandatario Ricardo Martinelli, diatriba que luego se demostró era en función y simpatía del jerarca electoral hacia un candidato hoy devenido en presidente de la República.
Martinelli y su partido Cambio Democrático (CD) salieron al paso de los ácidos comentarios electoreros del magistrado electoral y en muchas ocasiones también le dijeron sus claridades.
Por esos hechos, públicos y notorios, tanto Pinilla como Valdés Escoffery debieron declararse impedidos de conocer de cualquier causa contra el exmandatario, fundador y dirigente histórico del CD.
Aquí existe una “manifiesta enemistad” en virtud de lo que establece el Código Judicial, por lo que, en aras de la transparencia y del debido proceso, el antiguo amanuense de los militares y el otro debieron echarse a un lado, ya que sus juicios jurídicos no son imparciales ni objetivos, sino que están preñados de una clara enemistad contra el expresidente.
Al no acoger los escritos de recusación, propuestos contra ellos por la defensa técnica del expresidente, los faraones electorales lo que buscan es salvar cualquier escollo jurídico para arrojar a Martinelli a la jaula de los leones.
Están jugando con candela, ya que son cómplices de violaciones al debido proceso y si en Panamá la justicia está secuestrada, no habrá más remedio que acudir al Sistema Interamericano de Protección a los Derechos Humanos para que ponga un alto al abuso y la persecución.