Fatigados
Como si estuviese en otro mundo miraba a la gente que pasaba a mi lado con sus rostros cansados. Su vestimenta informal, como si fuese ropa de casa, muy sencilla y desgastados colores, me hicieron pensar que las personas ya no tenían una vida feliz. En sus caras cansadas no había alegría. Caminaban sin ánimo alguno por las calles. Se veían como personajes de película antigua. Fatigados en el tiempo. Así miraba esa mañana de mandados a quienes me topaba en el camino por la ciudad de David. A cada paso observaba con más interés los gestos que hacían estos personajes de novela triste. Sin sonrisas miraban al frente como si fuesen cuerpos vacíos...
El ambiente era lento a pesar del sol de la mañana. ¿Estarían aburridos? ¿O sólo preocupados por algo en sus vidas cotidianas? "Quién sabe", me dije a mí misma. Lo cierto es que incluso los más jóvenes se veían avejentados y sin gracia. "La situación debe estar muy dura", pensé, para que tantas personas me dieran esa impresión de estar pasándola difícil en ese momento... Mientras en las aceras se encontraban vendedores de plantas, frutas, artículos de cuero, billetes, comida, periódicos y hasta libros, que me transportaron a un Salsipuedes o mercados públicos como el del Valle de Antón, ofreciendo todo este sin fin de cosas a precios baratos, y aún así la gente únicamente miraba y muy pocos compraban. Un dependiente en un almacén parecía un maniquí en su vitrina, mirando en silencio a todo el que pasaba. Lo miré con curiosidad pero seguí mi camino, tampoco me detuve. Iba contagiada del resto de la gente. Cada quien en su propio mundo.
Hay ocasiones que la gente en las calles de cualquier ciudad son como la corriente de un río sin control. Caminan sin parar, hablando, riendo, gritando, en algarabía; otras en cambio, en silencio, muy disciplinadas en orden y casi sin mirarse unos a los otros, acompañados de sus pensamientos y preocupaciones, casi grises por su forma de vestir, algunos lentos y perezosos o con el "mundo a sus espaldas", ojos tristes y cara amarga. Por suerte no todos los días ocurre así ni en todos los sitios se ve igual el panorama. (¿Será porque era lunes?).