Fidel
Fidel Alejandro Castro Ruz es, sin duda, la personalidad política más influyente del siglo XX, de dirigente estudiantil universitario a líder guerrillero en la sierra Maestra de donde condujo una insurgencia revolucionaria hasta su triunfo y trayectoria como estadista, modeló muchos acontecimientos políticos mundiales.
Para entender la praxis histórica del fallecido gobernante hay que entender que la misma se inserta en el marco de la llamada “Guerra Fría”, donde las dos más grandes naciones ideológicas del mundo: Estados Unidos y la Unión Soviética luchaban por el dominio mundial.
En ese contexto, el gobernante cubano emergió como la guía ideológica de la revolución en América Latina. Toda la insurgencia de la región tuvo en su forma y modelo el “foco guerrillero” preconizado por el mítico Ernesto “Che” Guevara, émulo y discípulo de Fidel, quien recogió la experiencia cubana en su clásico libro “Guerra de Guerrillas”.
Panamá no fue la excepción con la invasión de los barbudos en Nombre de Dios a meses del triunfo cubano.
Fidel llevó su revolución a extramuros, la ayuda a los alzados en armas de otros países latinoamericanos; la presencia cubana en Nicaragua, Angola y la creación de la Tricontinental para exportar la revolución a los países subdesarrollados, son la expresión de la praxis fidelista.
Pero con la caída del socialismo en Europa del Este en 1989, instruida con el derrumbe del muro de Berlín por las masas hambrientas de democracia, se inicia una nueva era en la que la guerrilla y los líderes carismáticos se hacen obsoletos.
Es una realidad que Fidel era un dinosaurio histórico y que su modelo de política para conquistar el poder es pretérito y obsoleto, pero con su muerte no se puede negar su influencia –para bien y para mal- que tuvo sobre su pueblo y el resto del mundo.