Frescura gremial
Durante los últimos años de la década de los 80 fueron los gremios profesionales y empresariales los que encabezaron la lucha contra la dictadura militar; en la década de los 90, estas mismas figuras que actuaban desde asociaciones y grupos no formalmente políticos se autodenominaron “sociedad civil”.
Entiéndase por “sociedad civil” a los grupos que formalmente no hacen política, pero que están organizados y forman parte de la sociedad.
Estos grupos alzaron su voz crítica ante el autoritarismo y la corrupción en los distintos gobiernos, pero también debemos tener claro que muchos de estos grupos han muerto en su filosofía y valores.
El actual gobierno, que está haciendo cosas que criticó de los gobiernos anteriores, tuvo una genial idea al “emplanillar” a las principales voces de la “sociedad civil”, es decir, quienes podrían criticarlos fueron callados con un cheque de quincena.
Por ello, las redes sociales en Panamá han tenido un tremendo desarrollo, la ciudadanía, al ver que estas organizaciones de críticos profesionales ha callado, ha decidido ella misma mostrar su insatisfacción ante los desaciertos gubernamentales a través de las distintas redes sociales.
Es una lástima que la mayoría de los voceros de los gremios haya preferido callar para salvaguardar canonjías y sinecuras.
Pero no perdemos la esperanza de que las dirigencias de los gremios de la sociedad civil panameña sean renovadas con voces frescas, jóvenes y valientes, como la de Carlos Fernández en la Cámara de Comercio, que ha dicho valientemente que hay que proteger la seguridad jurídica del país.
Hay que llevar aires de frescura a la sociedad civil panameña para que su voz crítica se levante ante los desmanes del régimen y haga honor a su papel de vigilante nacional de la democracia.