Grotesca patraña
Algunas mentes calenturientas y morbosas, que gracias a Dios son las menos, han aplaudido la detención del joven Mayer Mizrachi Matalon, de seguro por ser hijo de un allegado al expresidente Ricardo Martinelli.
Mizrachi Matalon es un innovador tecnológico que ha ganado reconocimiento internacional y además es el director de la empresa Criptex, que vendió al gobierno nacional una plataforma de seguridad para ser usada por la Policía Nacional, el Ministerio Público y el Ministerio de la Presidencia.
En este caso hay una suprema mala fe y un profundo revanchismo político, ya que los programas de la plataforma tecnológica les fueron entregados a la Autoridad de Innovación Gubernamental (AIG), para que los utilizara pero, muy por el contrario, dejó expirar la vigencia del contrato suscrito con Criptex para posteriormente interponer la denuncia contra Mizrachi Matalon.
Una investigación honesta y objetiva probará sin duda la inocencia del joven tecnólogo, pero ya el daño está hecho, porque se le ha presentado ante la opinión pública como un delincuente, no siendo así.
El que si tiene que responder, y sin duda será llamado a ello en el 2019, es el actual director de la AIG, quien por su negligencia pudiera haber incurrido en un delito de peculado en los términos establecidos en el artículo 340, al no observar la debida diligencia en la implementación de los programas entregados.
Aquí se está usando la ley para torcerla a favor del resentimiento político contra la administración anterior, pero afortunadamente los jueces no tendrán que hacer mayor esfuerzo para darse cuenta que Mizrachi Matalon no ha cometido delito alguno y que su detención es una grotesca patraña.