Hacia dónde vamos
Es indudable que a estas alturas de la gestión presidencial de Juan Carlos Varela existe una decepción nacional, ante el cúmulo de promesas incumplidas y el letargo en que se ha sumido a la administración pública, lo que perjudica ostensiblemente a todos los panameños.
Y si a esta realidad le sumamos los escándalos con el Programa Techo de Esperanzas donde aparecen involucrados en titular de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot), Mario Etchelecu y Rafael Stanziola, Director del Programa de Ayuda nacional (PAN) varelista hoy DAS, tenemos que concluir que el panorama nacional no es nada alentador para los panameños.
Contrataciones directas a cercanos al actual gobierno, fraccionamiento en las compras, pagos al límite son entre otras las irregularidades que han motivo a la actual Procuradora a tener que abrir unas sumarias sobre los hechos delictivos que pudieran estar detrás de las acciones de los actuales cabezas del PAN-DAS y Miviot.
Lo triste es que el actual mandatario ya sentenció que sus funcionarios son inocentes de todo al decir "saldrán bien de la investigación", que pareciera un mensaje subliminal a la jefa del Ministerio Público, lo que no es raro, ya que ella es nombrada de Varela y fue subalterna suya en el Consejo de Seguridad.
Lo triste y paradójico es que a un alto ex funcionario de la anterior administración, Frank De Lima, le tienen "guardado" en las mazmorras del régimen acusado exactamente de hacer lo que los actuales funcionarios hicieron.
¿Qué significa eso? ¿Qué si lo hace un ex ministro de Ricardo Martinelli, es delito, pero si lo hace un ministro de Varela no lo es? Lo cierto es que queda claro que la justicia de la era varelista es totalmente selectiva y politizada, absuelve a sus allegados y condena a sus enemigos.
Con este doble rasero, el que pierde es el pueblo, pierde toda esperanza de una justicia recta y cumplida, pierde toda ilusión de que la Constitución y la ley serán respetadas y pierde toda confianza al elegir a hombres y mujeres que después no cumplen sus promesas.