Hechos de tránsito
La escalofriante cifra de 170 muertes por hechos de tránsito en lo que va del presente año demuestra que en Panamá no existe cultura ni educación vial.
Más preocupante aún es que un 16% de las víctimas no han cumplido los 18 años, por lo que se trunca el futuro de esa juventud por la acción culposa en la incurren ellos o quienes operan los vehículos que son, en manos inexpertas o irresponsables, verdaderas máquinas de muerte.
La defunción o incapacidad asociadas a hechos de tráfico se han constituido en un verdadero problema de salud pública, según reportes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Es por ello que desde la más temprana edad hay que desarrollar la educación vial en el hogar y la escuela para que los futuros peatones y conductores sepan cómo comportarse en la vía pública.
El Ministerio de Educación debiera incorporar al pénsum académico desde la escuela primaria una materia relacionada con la educación vial, para que los niños y niñas conozcan las señales de tránsito, el significado de las luces del semáforo, uso correcto de los pasos peatonales y, sobre todo, aprender sobre la importancia de cumplir con el reglamento de tránsito.
Como es sabido, poseer un automóvil es una aspiración normal y propia de cada persona que busca la superación personal, pero también ese ciudadano debe de entender que todo vehículo es un arma en potencia y debe ser manejado con prudencia y sabiduría.
Un auto en manos inexpertas o irresponsables puede llevar luto y dolor a un hogar, como lamentablemente hemos visto en los últimos días.
Mano fuerte entonces contra los que abusan del privilegio de conducir un vehículo a motor y andan borrachos por esas calles de Dios poniendo en peligro la vida de los conciudadanos.