Hospital Santo Tomás
Desde que fue inaugurado en 1925 por el presidente Belisario Porras, el Hospital Santo Tomás ha venido a ser el epítome de la atención de salud para el pueblo.
Antes de la creación de la Caja de Seguro Social, en la década del 40, gente venía de todos los rincones del país a atenderse en el Santo Tomás, dos ironías adornan la historia del nosocomio y es que los críticos de Porras calificaron de “elefante blanco” a la obra, al señalar que el gasto era inútil e innecesario.
La otra ironía es que en 1942, al propio “Papá” Porras no le encontraron cama para hospitalizarlo en el Santo Tomás, pocas semanas antes de su deceso.
Lo cierto es que el hospital del pueblo ha venido cumpliendo su cometido de llevar salud y consuelo a sus miles de usuarios, en ese nosocomio no se le niega la atención a nadie pueda o no pagar, porque hay vocación y espíritu de servicio.
Lastimosamente, los insumos escasean, la infraestructura se deteriora y no hay recursos para hacerle frente a la situación.
Las dramáticas carencias de este hospital público fue lo que motivó a un grupo de médicos a solicitarle al presidente de la República, que declarara al Santo Tomás en “crisis institucional”, para así meterle la mano con todo en compra de insumos, equipos, medicinas y demás recursos tan necesarios para los usuarios del hospital.
El llamado de los médicos especialistas e internos del Santo Tomás no puede caer en el vacío, el Gobierno está obligado a brindar un servicio de salud pública de calidad, es por ello que hay destinar todo el dinero que sea necesario para reacondicionar este hospital, donde se atienden no solo los pobres de Panamá, sino los asegurados que sienten que es mejor la atención que en la Caja.