Infiernillo político
Bueno, bueno, el sacudión al vale inmaduro, espejo en el que se miraba el oso perezoso pana, debe servirle a este último de espejo sobre lo que les espera, ¿o no? Por cierto, que el exbusero llevado a la cumbre por el difunto tula Chávez se creyó nombrado por el pájaro loco que le habla al oído pensándose heredero de la popularidad del difunto y eso lo derrumbo, ¿o no? De paso el oso perezoso de acá quedó metido en la iglesia, luego de que el Martincito quedó con la sonrisa vuelta mueca esperando salir, sabe dónde, al lado del casi mientras los inmaduros se caían del árbol grande con el rostro del terror, ¿o sí? Los vales se dieron gusto a lo callado. El zoquete incapaz creyó, insisto, en que podía manipular la elección (no esperaba la aplastada demoledora de los votos) y meter su cucharón y la desesperación los llevó a irse contra los exmandatarios invitados y tratar de extender las votaciones en la esperanza de voltear los resultados, pero la distancia era total (2 a 1) que debían duplicar la población votante a ver si empataban. Los detentados del poder transitorio piensan que lo tienen todo a su favor: los poderes del Estado (ejecutivo, legislativo, judicial y electoral, amén de lo económico) sin tomar en cuenta que la gente aprende a desquitarse. No se aboca a la violencia, utiliza un arma más letal: el voto. Los chamos venían padeciendo de todo. Falta de alimento, de medicinas, de libertades, de seguridad. Sufrían callados esperando el momento de la revancha. Y lo tuvieron. Aquí el oso perezoso y su carnal Martincito piensan igual. El país está estancado y ya la avalancha de expedientes sobre la corrupción del régimen pasado (lo cual, según ellos, es después de salir del gobierno del supermercadero) ya no tiene el impacto mediático, el conocimiento de situaciones de corruptela del ñamenismo, ¿o no? El hecho de que los amiguitos del oso perezoso sean tratados con deferencia, mientras se condena mediáticamente a los adversarios convertidos en enemigos a eliminar, comienza a agrietar la administración ñame, igual que las compuertas del Canal, ¿o sí? De acuerdo con el sacerdote y filósofo español Jaime Luciano Balmes, el pensar es un misterio; el hablar es un misterio; el hombre es un abismo. Bueno, eso es todo por hoy, pero tranquilos que el próximo jueves habrá más.