Ingeniosos
Josefa Marín Rubio
Periodista
Me hallaba en la fila con vuelta de caracol que avanzaba ágil hacia la ventanilla. Poco a poco se hacía más grande y el espacio más pequeño en aquella sala destinada para el retiro de medicamentos en la policlínica de David. Los que llegaban preguntaban con curiosidad quién era el último en la fila y así se pasaban unos a otros de los recién llegados, el último lugar. Se escuchaban risas como si fuese un juego divertido. Los demás seguíamos caminando para llegar a donde estaba el funcionario con nuestras medicinas, y así poder retirarnos de allí sin más demora.
Algunos de los presentes estaban extrañados de la forma que tomaba la fila. Compartíamos opiniones acerca del asunto de las filas extensas que se forman en ese recinto en busca del servicio que presta la institución a los asegurados. Entre estos comentarios, que ya tienen personal femenino que distribuye a las personas para evitar peleas. Dos damas van preguntando si son jubilados o no y así mismo en orden las organizan. Si son demasiados, habilitan las cuatro ventanillas y se mueve más rápido el gentío. Además de lo positivo que es la orientación que brindan a los pacientes estas señoras.
En estas conversaciones entre los que seguíamos en la fila en la farmacia de la policlínica en David, nos sorprendió uno de los adultos mayores que estaba con nosotros. De repente lo vimos sentado en medio de la fila y nos extrañó. Lo seguimos con la mirada y a cada tramo se paraba y se volvía a sentar, causó exclamación el asunto hasta que llegó a recoger su medicina en la ventanilla y se dirigió a la salida, otra vez seguido por la mirada de los que quedamos atrás. El hombre llevaba en sus manos un bastón que resultó ser la silla en la que se sentaba. El señor le ha agregado un pequeño asiento de metal al bastón y dos patas extras, para sentarse y no pasar páramos en las enormes filas del Seguro Social. Esto me causó asombro y pensé en lo ingeniosos que suelen ser algunos panameños para resolverse ante las necesidades.
Por cierto, la fila de caracol a la mitad resolvió tan solo voltearse hacia la segunda ventanilla de retiro de medicamentos que se encontraba a sus espaldas, y los que llegaron de último terminaron de primeros, a pesar del reclamo de otros… ¡ingeniosos no!