Intoxicación alimentaria
No habían transcurrido dos horas después de haber consumido los alimentos ofrecidos en un brindis, en ocasión de las fechas que en esta temporada se celebran, cuando cuatro de los invitados empezaron a sentir dolores estomacales y náuseas. Las horas siguientes fueron críticas para estas personas que degustaron amenamente un almuerzo adquirido en un restaurante de la localidad.
Se trata de un hecho al que la población está expuesta a diario, y más si se adopta la costumbre de consumir alimentos fuera de casa. Pese a la intervención de las autoridades de salud y ante las advertencias que se emitan, siempre hay que tener cuidado con los alimentos que se consumen.
Constantemente se anuncian cierres de establecimientos de venta de comida por el mal manejo de los alimentos que ofrecen al público, pero casi siempre vuelven a reincidir y pareciera que el consumidor olvida rápidamente, exponiendo así su salud.
Por lo general, cuando se consumen alimentos que no están en buen estado se produce una intoxicación alimentaria que tiene su génesis en alimentos o agua que contienen bacterias, parásitos, virus o las toxinas producidas por estos microorganismos. Los síntomas más comunes a menudo comienzan al cabo de 2 a 6 horas después de ingerir el alimento, aunque ese tiempo puede ser más largo o más corto.
La intoxicación alimentaria puede causar complicaciones serias que se inician con diarrea, fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y debilidad. La población de mayor riesgo ante la intoxicación de alimentos son los niños, ancianos, las mujeres embarazadas y lactantes que tienen que ser especialmente cuidadosas con su alimentación. En los casos de los adultos mayores, el riesgo se acentúa si padecen afecciones como enfermedad renal, diabetes, cáncer o VIH- sida.
Según médicos especialistas, el tratamiento para esta afectación implica suspender la diarrea, controlar las náuseas y vómitos, así como verificar que el cuerpo tenga cantidad apropiada de líquidos.
En esta ocasión hemos abordado este tema con la finalidad de llegar a los residentes de mi Panamá, el país de las oportunidades, y advertirles sobre el cuidado de consumir alimentos fuera de casa.
En esta época es muy frecuente, sin embargo la precaución implica que aunque le cueste un poco más de dinero, se adquiera en establecimientos donde los hábitos de limpieza y calidad del producto a consumir sean una garantía.