¡Justicia torcida!
La persecución implacable que ha montado el gobierno varelista contra funcionarios que laboraron en la administración anterior, ya constituye algo patológico propio de mentes torcidas encubiertas con posiciones fundamentalistas.
Una funcionaria de carrera en el Ministerio de Economía y Finanzas como Gladys Cedeño, fue enviada el viernes a la cárcel de Mujeres, porque no dijo lo que una Fiscal Anticorrupción quería escuchar para guardar en prisión al exministro Frank De Lima.
Se trata de la misma fiscal señalada por otros investigados de proferir amenazas en los pasillos contra exfuncionarios cuando son favorecidos con medidas cautelares por otros despachos de instrucción.
Esos son los agentes de instrucción comandados por una Procuradora otrora subalterna del Ejecutivo, que adelantan sumarias no con el propósito de esclarecer los hechos, sino con la presunción de culpabilidad para todo aquel que tenga vínculos con el pasado gobierno.
Hoy algunos callan o se hacen los ciegos ante ese tipo de abusos, pero cuando la justicia torcida y complaciente a los designios del gobernante de turno acabe con los opositores, no se sorprendan si pronto les toque a ellos la puerta.
Así mismo, la dirigencia política debe jugar su rol y no permanecer silenciosa ante los abusos judiciales. Los líderes templan su carácter ante la adversidad y tienen que accionar frente a las circunstancias del momento y no enconcharse en posiciones complacientes o temerosas.