La cruel indecisión
Monseñor Emiliani, le cuento que he perdido buenas oportunidades en mi vida por la indecisión. Creo que es el mal que más daño me hace. No soy capaz de decidirme por algo que valga la pena y, lo peor, cuando empiezo algo, viene la duda y la incertidumbre y al final dejo lo que estoy haciendo. Cuando tenía trece años me pidieron que ingresara en la banda del colegio, ya que yo sabía tocar trompeta. Me dio miedo porque no me sentía seguro de mi capacidad y dije que no. Eso me dolió mucho y nunca más toqué ese instrumento. A los quince años quise empezar amistades con muchachas y le cuento que me sentía nervioso en las fiestas, porque nunca me atrevía a sacar a bailar a una chica. Alguna vez lo hacía y por mi timidez cometía torpezas bailando. Aun así tuve una novia en el último año del colegio. Ella al final se aburrió de mí y se enamoró de otro muchacho.
En el deporte siempre me sentía mal cuando veía compañeros que jugaban bien y eso me hacía rehuir toda competencia. Dos veces he empezado carrera en la universidad y las he dejado y es el día de hoy y no sé qué voy a hacer con mi vida. Tuve otra novia, pero yo la dejé porque no creí que fuéramos compatibles para un matrimonio. Yo veo que hay un mal de fondo en mi alma. No me siento seguro de mí mismo. Creo que no seré capaz de terminar nada que valga la pena. He tenido varios empleos y los jefes siempre captan mis defectos y después de un tiempo me dicen que no hay presupuesto, o que han eliminado mi cargo, o cualquier otra excusa para decirme que me vaya.
Le confieso que me siento acomplejado. No me veo guapo, no me creo inteligente y no sé qué quiero en la vida. Ya voy a cumplir 28 años y mi mamá siempre me pregunta qué voy a hacer en la vida.
Joven, necesitas reforzar estos elementos claves: autoestima, seguridad en ti mismo, claridad de metas, perseverancia en tus decisiones y desarrollo de tu fuerza de voluntad. La voluntad está condicionada a la motivación que sientas. Debes descubrir una razón profunda que te invite a desarrollar todas tus cualidades. Es decir, una causa clara, radical y englobante de todo tu ser, que te lleve a "ser lo mejor de ti mismo". San Francisco de Asís, Gandhi, Bolívar, Luther King, fueron seducidos por grandes causas. Veo que tienes una autoestima muy baja; recuerda claramente que fuiste hecho por Dios. Que El no hace basura, sino personas "perfectas" en su yo interior o alma, porque han sido creadas a imagen y semejanza de Él. Esa perfección esencial, manchada por el pecado original y por todas las realidades negativas que has vivido, tiene que relucir nuevamente.
Cuidado con compararte a nadie y menos en el aspecto físico. El concepto "guapo" o feo está sujeto a patrones impuestos por la cultura y los medios de comunicación y son relativos. Del pasado, recuerda solamente para aprender lecciones y no para "paralizarte emocionalmente". Creo que tu madre tiene razón en exigirte que es tiempo de que hagas algo con tu vida. Son 28 años y la vida pasa muy rápido. No puedes seguir así. Por otro lado, duele que hayas perdido la oportunidad de acabar una carrera en la universidad, pero nunca es tarde para seguir estudiando. La indecisión de la que me hablas está fundamentada en que no sabes qué quieres de la vida y en un no confiar en ti mismo.
Puedes hacer mucho más de lo que crees, claro que sí. Te pido que confíes en Dios, quien te hizo como Él quiso, y si vives más cerca del Señor y mantienes tu fe, con Él serás invencible a la indecisión.