La familia y el dinero
Estimado monseñor. Soy la menor de siete hermanos y en mi casa siempre se ha hablado de dinero, se ha peleado por dinero, se han enemistado por dinero. Mi abuelo fue un comerciante toda su vida. Tanto en las montañas como en la ciudad se la pasó haciendo negocios. Compraba tierras, las vendía; compraba ganado, lo vendía. Siempre buscando sacar la mayor ganancia. Fue tramposo, hábil, usurero, y le encantaban las mujeres. Al final lo mataron cuando intentó vender unas vacas robadas que había comprado bien baratas. Pero para mi abuelo, el dinero era un dios. Mi papá ha sido igual, con mayor fortuna, ya que en la ciudad logró comprar en tiempos de crisis algunas casas y revenderlas bastante bien. Se dedicó también al negocio de los mariscos con unos amigos del puerto. Pero toda su conversación, rabietas y preocupaciones tienen que ver con dinero. Solo va al templo cuando anda con problemas en los negocios y manda decir misas para que Dios solucione sus conflictos económicos.
Estimada señorita, primero quiero decirle que Dios no escucha, no acepta esas intenciones de misa pidiendo favores económicos como hace su papá. Es más, como hay una idolatría del dinero en su casa, tanto en su papá como en sus hermanos, la adoración al becerro de oro impide que el Señor bendiga ninguna de sus acciones comerciales. Por otro lado, como se adora un dios falso, las rivalidades y peleas estarán a la orden del día. Claro, Dios sigue amando a su padre y hermanos. Es más, el envió a su Hijo querido, Jesús, para que muriera por ellos. Pero el Señor no acepta convivir en el corazón de nadie con un dios falso. Y esto es un problema serio, porque la persona que adora al dinero como un dios, termina haciendo lo que sea para tener más dinero. Ya no permite la acción del Espíritu Santo que mueve a uno a hacer el bien, sino solo se actúa motivado por tener más cosas.
Su familia, lamentablemente está arrodillada ante el becerro de oro y todo gira alrededor de ese culto. Todo se mide desde la rentabilidad, el cómo sacar provecho a cualquier acción, qué traerá de beneficio el hacer tal cosa. El dios dinero impide que sus adoradores hagan las cosas por amor, por compasión, buscando solamente el bien de los demás.
En su familia se vive un infierno que quema toda acción noble, solidaria, compasiva. Señorita, manténgase usted alejada de cualquier influencia negativa de su familia. Adore al único Dios que es misericordioso y si ama a esa persona cásese con ella, no importa los aprietos económicos que vendrán, que la providencia divina nunca fallará. Ore por su familia, hábleles del Señor, dígales las cosas claras y no tenga miedo, porque con Dios usted es invencible.