Lluvia: Fuente de vida
La lluvia mantiene las plantas vivas y ayuda a modificar el clima, expresaba la maestra Juana, en mis primeros años de vida escolar. También nos decía que al llover las represas aumentan su nivel, y que si no llueve se afecta el servicio de agua y la electricidad. Y no dejaba de tener razón. Actualmente, este planteamiento no cambia, al contrario, cada vez dependemos más del servicio de agua para el pleno desarrollo de nuestra economía, entonces, ¿por qué los ciudadanos se quejan cuando llueve?, si lo que está cayendo es bendición. En los últimos días, el país ha sido escenario de lluvias constantes que tienden a causar molestias en la población, pues en cierta manera afecta el desarrollo de actividades personales programadas; incluso, los prolongados aguaceros llegan a provocar inundaciones y afectaciones en comunidades, pero estos efectos muchas veces surgen producto de la forma de actuar del hombre, que no toma las previsiones necesarias. Pese a estos inconvenientes, es necesario analizar el gran valor que tienen para el país, las lluvias. Hace unos días conversaba con Hildemar, un locutor y periodista veragüense a quien lo saludé con la expresión: ¿Cómo está Veraguas? Y me contestó: con agua por todas partes, tanta que tiene al ganado y al agricultor contentos. El solo escuchar esa expresión nos hace sentir bien, pues las lluvias están asegurando alimentación para la población, pues son efectos que inciden positivamente en la economía nacional. De más está reiterarles que mi Panamá, el país de las oportunidades, cuenta con una gran riqueza hídrica que contribuye a su desarrollo económico y social. Son más de 50 cuencas hidrográficas existentes, donde el elemento hidrológico más importante del Istmo por sus diferentes usos es la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá. Nuestro país, por ser uno de los mayores administradores de agua en el mundo, brinda un servicio al comercio mundial mediante el Canal; es fuente de energía y aunado a todos los efectos positivos que tiene en la naturaleza, es una bendición para la economía nacional y una garantía para las futuras generaciones. ¡No nos enfademos porque llueve! Disfrutemos la llegada de la lluvia, su presencia garantiza la vida sobre el planeta.